SUSANA GOLF, VALENCIA
Cuatro veces al año abandona las comodidades de su palacete en un exclusivo barrio de Madrid o de la mansión de los Hohenlohe en Marbella y viaja a África. Preside una fundación que lleva sus iniciales —AGH— y colabora con Amsudán, ONG que trata de reconstruir Sudán con escuelas, hospitales, iglesias y pozos de agua. Y lo hace con una cámara fotográfica en la mano. Las imágenes captadas por su objetivo —de aficionada, insiste ella, de «señora clic»— se exponen desde ayer y hasta el 1 de noviembre en el Centre Cultural La Nau de la Universitat de València.
Ana Gamazo —que apareció en Valencia con sencillos y elegantes trajes de chaqueta, claro por la mañana, negro por la tarde— describe las fotografías una a una. Es la primera vez que las expone y ella misma se sorprende del resultado. «Son fotos hechas mientras visitaba proyectos —las impulsadas por el religioso misionero José Javier Parlade— en cinco días y muchas veces desde el coche». Hay niños jugando con el barro o bañándose bajo la lluvia; mujeres que llevan todos sus enseres en un fardo sobre la cabeza; pequeños que muestran orgullosos sus primeros libros; asentamientos de ganado; rostros cubiertos de ceniza porque protege de las picaduras de los insectos... «Nadie posa, todo es espontáneo», aclara.
Las imágenes, destaca la autora, a pesar de la tragedia, muestran alegría. «Porque es un pueblo que no pide nada, que no se queja nunca, que disfruta de lo que tiene —explica— pero también porque allí donde hay alguien que hace algo por ellos brota la esperanza». Detrás, sin embargo, hay un país desgarrado por guerras civiles intermitentes.
¿Es consciente Ana Gamazo de que mucha gente recela de la «beneficencia» de los millonarios como ella? Contesta que sí, y lo hace sin pelos en la lengua. «Dicen que en realidad voy a preparar los safaris de mi marido (que hace más de veinte años que no pisa África para cazar) y, mientras, como me aburro, me ocupo de los negritos... En fin... es morbo. Por eso prefiero no darle mucha publicidad a mis actividades», señala.
La penúltima ha sido abrir un salón de té en el centro de Madrid. Los beneficios van destinados a Tanzania. La última, la cesión de 45 de sus fotografías a Amsudán, para que puedan venderse para financiar obras. La fundación católica, con delegación en Valencia, va a construir una escuela en la misma zona de Sudán reflejada en las instantáneas con la colaboración de Bancaja. Se llamará Ciudad de Valencia. La alcaldesa Rita Barberá fue una de las asistentes a la inauguración de la muestra.