E. PRESS OURENSE/SANTIAGO
El caso del menor con obesidad de Ourense cuya tutela pretende asumir la Xunta de Galicia se complica. La Policía Autonómica trata de localizar al niño de nueve años después de que los padres señalasen que no entregarán a su hijo por el momento. Además, la Fiscalía ha interpuesto una querella criminal contra los padres por un delito de desobediencia y de sustracción de menores.
Hasta el momento, el niño se encuentra oculto por su familia desde que se decretó su ingreso en un centro de menores de barrios de A Carballeira, al que se oponen sus padres. Con la interposición de esta querella criminal los padres del niño obeso se enfrentan a una pena inferior a dos años de prisión y, por lo tanto, no tendrían ningún motivo para ingresar en prisión.
Por su parte, la Xunta de Galicia subrayó ayer que decidió asumir la tutela del niño por "el grave riesgo que existe para su salud", y no responde "a una mera cuestión de estética".
La Consellería de Trabajo y Bienestar explicó que se asume la tutela "ante una situación de grave riesgo para la vida de un menor y siempre teniendo en cuenta que su salud y bienestar es la prioridad". "Se está hablando de una tutela reversible y temporal, y que no significa la ruptura de la relación familiar, dado que sus progenitores podrán visitarlo en el centro", aclararon fuentes de este departamanto.
El "secuestro" mediático de un niño gordito
El caso de Moisés, aliñado sin duda por el hecho de ser gitano, ha despertado el interés de los medios nacionales. Algunas productoras no han regateado propuestas económicas a los progenitores que, de fraguarse, podrían llenar la despensa de la familia Montoya durante años. Cuentan ya incluso con duros negociadores dispuestos a aceptar dinero por las entrevistas. "Es sólo para cubrir los gastos sanitarios y judiciales que genere la defensa del niño" puntualizan. De momento, la "telebasura" lanza reguntas indómitas al lacrimal de los progenitores del tipo "¿Tienen miedo; consiguen dormir; lo están pasando muy mal?"