MAR FERRAGUT PALMA DE MALLORCA
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Los acosadores escolares del siglo XXI se valen de las ventajas que ofrecen las nuevas tecnologías. Un 14% de los alumnos de Secundaria ha sido víctima de insultos, burlas, amenazas, suplantación de identidad, difusión de imágenes comprometidas o rumores, al menos una o dos veces por semana mediante internet (páginas web, redes sociales, chat, MSN, correos electrónicos) o por el teléfono móvil.
Así lo refleja el informe El ciberacoso entre los jóvenes realizado en Illes Balears -por los equipos de Educación i Ciutadania y el de Psicologia del Desenvolupament i Educació de la Universitat en colaboración con el Govern balear-, con datos sobre la incidencia de esta práctica entre los jóvenes de Secundaria, así como el perfil de las víctimas, el de los acosadores y las razones para acosar.
En cuanto a las causas, un 23% de los sujetos que se dedican a intimidar señaló que lo hacía cuando estaba en grupo y se aburrían. Para el 56% de los que se reconocieron como ciberacosadores señalaron que actuaron como respuesta a una provocación previa.
El sistema de mensajería instantánea MSN, el chat y las redes sociales como Facebook o Twenty (redes que utilizan siete de cada diez adolescentes de las islas) son los medios más frecuentes donde tienen lugar este tipo de actuaciones, que cabe recordar que sólo se consideran ciberacoso cuando implican una acción deliberada y constante en el tiempo.
Así, en el informe figura que un 14% de los alumnos de ESO ha sido intimidado a través de las nuevas tecnologías, por el móvil o por internet: algo que puede abarcar desde un insulto, hasta la difusión de fotos comprometidas. Casi una cuarta parte de los jóvenes ha sido insultado en el Messenger y a la misma proporción le han suplantado la identidad en este programa; mientras que el 7,4% ha visto cómo difundían rumores falsos sobre su persona a través de una red social.
En cuanto a un posible perfil de los ciberacosadores, el estudio concluye que son, en su mayoría, chicos, si bien, como señaló Rigo las chicas han ganado mucho terreno en el uso (y el mal uso) de las nuevas tecnologías en los últimos seis años. En la mayoría de los casos, los jóvenes que sacan peores notas llevan a cabo más actos de intimidación ocasional que los que obtienen mejores calificaciones.