S. G. VALENCIA
Un Fórmula 1 rodó ayer de nuevo por las calles de Valencia. No se trataba de una carrera. El motor también es espectáculo. La marca italiana Ferrari exhibió sus bólidos y sus deportivos a modo de aperitivo. Desde hoy y hasta el domingo el circuito de Cheste acoge las Finales Mundiales de Ferrari, por primera vez fuera de Italia. Marc Gené, el probador de la escudería, hizo vibrar al público al poner el vehículo a 260 km/h en el Paseo de la Alameda. Luego, la caravana llegó a la plaza del Ayuntamiento, donde quedaron expuestos cuatro modelos.
Pasadas las 14 horas, la plaza estaba llena de aficionados y curiosos. "A mí me gusta mucho la F1 -comentaba Cristina- pero no sé distinguir los Ferrari". Otros sí, y esperaban para ver el FXX, el último prototipo de la firma.
Enormes tráilers transportaban los coches. Marc Gené, acompañado de otros pilotos -entre ellos el saguntino Álvaro Barba- destacaban por sus monos rojos. ¿A cuánto lo has puesto? le preguntaban. "A 260, en la recta" (entre el Parotet y el puente de l'Assut de l'Or). Trompos y derrapes con su F60 hicieron las delicias de los presentes. Ante sus ojos un Ferrari 458, un California, un 599, otro 612 o un F430 Challenge.
"A mí lo que más me gusta es el ruido", apuntaba Julio García, director del circuito de Cheste. Gené había preguntado a Jorge Martínez Aspar por las Fallas. La comparación era inevitable. "Tienes que venir a una mascletà, eso sí es ruido".
Gené apuntó que "sería fantástico poder ver a Fernando Alonso este fin de semana". Lo mismo pensaban los aficionados. Pero, a falta de Alonso, se fotografiaban con los pilotos o con Amedeo Carboni. La alcaldesa Rita Barberá bajó a saludar a los pilotos. Algunos concejales habían subido a los deportivos (Domínguez incluso se puso al volante). Los flashes no paraban. "Nunca los había visto de cerca", decía Carlos.