ALFONS GARCIA VALENCIA
Tres libros y tres historias de mujeres, así que la etiqueta ya la tiene encima. "No me molesta que me tachen de escritora para mujeres; sólo que no es así, no es algo predeterminado. Me gusta contar historias y ha dado la casualidad de que hasta ahora han sido sobre mujeres". Es Reyes Monforte, la periodista y escritora que batió récords con Un burka por amor (va por las 25 ediciones y los 300.000 ejemplares) y se acercó luego al drama de la abogada valenciana María José Carrascosa (Amor cruel). La esposa del actor Pepe Sancho se introduce ahora en el conflicto de Bosnia a través de los ojos de Zehera, el nombre ficticio de una joven que sobrevivió a las violaciones reiteradas, las mafias de trata de órganos y el desdén de sus hermanos de fe, recompuso su vida en España y ahora vuelve a soñar en Hispanoamérica. Ella es el centro de La rosa escondida (Temas de hoy), la novela con la que Monforte recorre media España estos días.
¿Por qué Bosnia ahora? "Porque por la tele veíamos las colas por un mendrugo y los bombardeos, pero no sabíamos casi nada de los centros de violación", Son los locales, explica, donde los ocupantes serbios encerraban desde niñas hasta ancianas para violarlas de forma sistemática. "Aparte de calmar la sed de los depravados, eran la utilización de la mujer como arma de guerra. ¿Qué mejor manera de lograr la limpieza étnica que embarazarlas y que tuvieran niños serbios?".
El uso sexual de las mujeres es una constante en todas las guerras, reconoce, pero "en Bosnia se institucionalizó como arma de guerra mediante los centros de violación".No se conoce mucho aquella realidad, dice, porque eran musulmanas "y los familiares las veían después como una deshonra, así que muchas se suicidaron. Las que quedan no se atreven a hablar y algunas huyeron. Cuando supe que había una en España y no le importaba hablar, no lo pensé dos veces".
Monforte ha transitado los conflictos de Afganistán y Bosnia, pero no se plantea la Guerra Civil de España: "Ya hay mucha literatura y muy buena. Como lectora me entusiasma por las historias humanas que esconde, pero no como escritora".