SUSANA GOLF VALENCIA
Hernán Casciari (Buenos Aires, 1971) estropeaba de niño las fotos con sus muecas. Lo cuenta en "El pibe que arruinaba las fotos", novela que presentó ayer en Valencia y que "nació" en directo ante miles de internautas.
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A ver qué cara ha puesto para la fotografía...
(risas) Me porté muy bien.
Narra su encuentro con la literatura a través de los libros prohibidos y la máquina de escribir. Ahora que no hay ni lo uno ni lo otro ¿queda magia?
Se encuentra en otro formato. Aquella pasión folletinesca ahora no la encuentro en la literatura como a los 12 años pero sí en algunas series de televisión.
Le digo lo mismo que su mujer en la novela: muchas de las cosas que cuenta o son mentira o son realismo mágico.
Esa es una visión muy europea. Nosotros somos más de la anécdota mejorada, buscamos pequeñas mentiras blancas. Me sorprende cómo se desperdicia en España la sobremesa, demasiada realidad.
Empezó en la literatura "análogica" y se pasó a la "digital". ¿Qué tienen en común?
El formato. Las 27 letras son las mismas. Sólo cambia la forma de enviar. Yo soy un defensor de la vía digital, porque soy perezoso y antisocial. Desde casa, en piyama, llego al lector directamente, sin intermediarios.
¿Cómo ve la televisión actual?
Hay una diferencia fundamental. Antes te sentabas en el sillón a ver qué echaban, ahora buscas lo que quieres ver. El mundo se divide en esos dos tipos de personas. Treinta años atrás el cine era lo culto y la televisión la masa. Ahora es al revés.
¿El humor es fundamental en la vida?
El humor y la música son los diálogos y la banda sonora de cualquier película. No comprenderíamos la vida al 100% sin la música y el humor.