domingo del amor al odio sólo hay un paso
No lo digo por propia experiencia, que podría, pero no. Tiene base científica. Lo explica mejor la profesora de Psicobiología de la Universidad Complutense de Madrid, Pilar Casado, pero viene a ser algo así: hay una zona en el cerebro que se llama ínsula, relacionada con las emociones primarias, esto es, amar y odiar, que es lo que son, emociones primarias. Pues es la misma ínsula la que permanece en «on» si uno/a ama y si uno/a odia. Pero la cosa va más allá. También se pierde la cabeza por amor. Científicamente. No es que se pierda toda toda, pero sí una parte. El enamoramiento, o similar, desactiva determinadas zonas del cerebro, ese gran desconocido. ¿Y qué áreas dirían que son? Aquellas que rigen el seny, los juicios morales, el razonamiento. Vamos, lo que toda la vida se ha dicho, que te deja tonta. Las investigaciones neurológicas estas continúan, claro. Y citan otras emociones primarias —que guarda extraño parecido etimológico con primates, no sé por qué será— como el miedo. Confirman que el miedo es algo que se contagia. Y hablando de «perder la cabeza», todo el fin de semana giró en torno a la noticia bomba del colorín: Belén Ordóñez e hija, Belencita, ingresadas en la López Ibor. Ya la imaginaba yo en la ventana hablando sola como Raquel Mosquera. Pero no. Belén salió y dio exclusiva revistera. Es depresión, dice, por Carmina.
lunes la ciudad de carmen
Carmen Alborch presenta libro. Un libro que fusiona sus varias facetas: la de mujer, la de escritora, la de miembro de la comunidad universitaria, la de la cultura, la de oposición a Rita Barberá, la de política, la de amiga, la de ciudadana. Andreu Buenafuente, que la entrevista, le pregunta cómo se metió en el lío de medirse con Rita Barberá, a la que llama totem de las alcaldesas, y Carmen contesta, muerta de risa, «yo llevo un Ford K y ella un Ferrari». Del libro —La ciudad y la vida— lo que más me enternece sin embargo no es la ciudad. A pesar de ser también la mía. Me llega más la vida. Las anécdotas privadas, que me llevan a visualizarla con el uniforme escolar o corriendo delante de los grises, los afectos al descubierto —ella aclara en BFN que sólo los públicos, no los íntimos— y la larguísima lista de nombres propios para el agradecimiento o el recuerdo. Será por lo que dice ella siempre, que las ciudades tienen alma.
martes borja thyssen ¿un caco?
Borja, que es Thyssen por parte del barón que desposó con su madre, Tita, la ex de Espartaco Santoni y de Lex Baker, comparece en los juzgados de Alcobendas. No va esposado ni se sienta en el banquillo, como los ladronzuelos sin apellido ilustre, sino trajeado —ahora sé que su nueva imagen es una cosa muy estudiada y cuidada por sus nuevos representantes— con la cabeza bien alta y de la mano de Blanca Cuesta. Denunciado por su propia madre, a la que el hijo amenaza con otra demanda. Las herencias es lo que tienen, que no hay hijo que reconozca a su madre cuando hay unos Goya por medio ni madre que se enternezca cuando hay unos Picasso que repartir. Supongo. Las filtraciones hablan de una entrada a hurtadillas en la casa de la madre para registrar y llevarse los papeles. Los han perdido. Los ídem.
miércoles el divorcio más real
Que los duques de Lugo iban directos al divorcio era algo que se sabía desde que la Casa del Rey anunció, hace dos años, «el cese temporal de la convivencia». En realidad los avispados periodistas del cuore —y los amigos, familiares y allegados— se lo olían desde años antes, prácticamente desde que Jaime de Marichalar sufrió una isquemia, se fueron a Nueva York y volvieron. Nada fue ya igual. Puede que no lo fuera todavía antes. Y no sigo, porque encontraría fijo a algunos que ya lo decían ellos el mismo día de la boda en Sevilla. Cuentan otros más enterados que yo que bastante que Elena ha esperado dos años prudenciales, porque se lo pidieron sus reales padres. Apuntan los analistas que estas cosas convierten a la monarquía en familias normales y corrientes, con su sopa humeante en el salón, y los puristas, que no es bueno que las gentes de sangre azul muestren al pueblo que en realidad la tienen roja. En cualquier caso, aunque no lo parezca, un divorcio en una monarquía de rancio abolengo como la de los Borbones no constituye novedad. A Alfonso XIII los hijos le salieron divorciones.
jueves multimujeres
Casualidades de la vida. Resulta que en el Reino Unido una mujer que sufre un transtorno que le hace sentir orgasmos sin parar (hasta 300 al día) pasa de dar pena por su mal a dar envidia por su disfrute y va y aquí mismo, en Valencia, se celebra un congreso sobre las multiorgásmicas. A Michelle Thompson, la multiorgásmica británica por síndrome, los novios la dejaban uno tras otro pero mira por dónde halló en su vecino a su mitad. Y ya no quiere cura. Es lo que la escritora y «coach» Rosetta Forner llamaría quitarse la diadema floja y ponerse la corona. Palabra de hada.
viernes aguja y pluma
La moda se ha aliado muy a menudo con las artes. También con la literatura. Aquí mismo en la Semana de la Moda de Valencia Miquel Suay homenajeaba a Lorca y Tonuca a Kakfa. La Asociación Creadores de Moda de España presenta estos días la exposición «12 Trajes para Iberia». Devota&Lomba, con Cien años de soledad, de García Márquez; Victorio y Lucchino, Soles, de Juan Gelman; Agatha Ruiz de la Prada interpreta a Alvaro Mutis; Daviddelfin «lee» a Antonio Gamoneda; Amaya Arzuaga, inspirada por María Zambrano; Alma Aguilar, en la obra de Delibes; Ana Salazar, que toma como punto de partida Todos los nombres, de José Saramago; Jose Tenente, que se fija en Eça de Queiros y nuestro Francis Montesinos, con Barrio de maravillas, de Antonio Muñoz Molina. Es en Badajoz y también participan creadores portugueses. Encuentro, cruce de caminos. Y el reto de vestir fragmentos de grandes obras, de envolver con tela las palabras, de usar la aguja y la pluma.