SERGI SAPENA
GANDIA
La empresa gandiense Tano, dedicada al sector de la repostería y de la hostelería, ha puesto en venta el complejo del antiguo monasterio de Santa María de Aigües Vives, situado entre los términos de Carcaixent y Alzira, que en estos momentos recibe el nombre comercial de Tano Monestir. Según han confirmado a este periódico responsables de la firma gandiense, la venta se debe a la pretensión de centrar su actividad en la comarca de la Safor, fundamentalmente en Gandia.
El complejo de Aigües Vives cuenta con una parcela de 22.000 metros cuadrados y más de cinco mil metros cuadrados construidos. Pero sin duda lo que llama la atención son las dependencias del antiguo monasterio, especialmente el claustro y la iglesia, de estilos renacentista y barroco, que fueron construidos durante los siglos XVI y XVII. Aunque fue saqueado y parcialmente destruido durante la guerra se sucesión (1707), en la iglesia se conservan elementos del siglo XV, dado que Aigües Vives es un monasterio fundado en el siglo XIII, poco después de la conquista cristiana de Valencia.
Con la desamortización de 1835 y la exclaustración de los monjes agustinos, el monasterio fue adquirido por los barones de Casanova, que lo destinaron a su residencia y construyeron la conocida como Casa dels Barons. En 1977 se levantó un hotel y complejo hostelero que, tras pasar por varias manos, Tano adquirió en 1995, destinándolo a celebraciones para grandes eventos. Entre quienes acudieron allí figura el ex presidente de la Generalitat, Eduardo Zaplana, y todos los diputados de les Corts, que en abril del año 2003 aprobaron la Ley de Patrimonio Histórico de la Comunitat Valenciana en una sesión extraordinaria que tuvo lugar en la iglesia del cercano monasterio de Valldigna.
Como es lógico, el monasterio de Aigües Vives está protegido como Bien de Interés Cultural en la categoría de monumento, y forma parte de la llamada «Ruta dels Monestirs», que incluye también los antiguos cenobios de la Murta (Alzira) Valldigna (Simat), Sant Jeroni de Cotalba (Alfauir) y Corpus Christi (Llutxent). En todos los casos, incluido el de Aigües Vives, son necesarias obras de mejora para evitar que ese patrimonio se deteriore.
Según ha podido saber este periódico, teniendo en cuenta la catalogación de Bien de Interés Cultural, Tano ofreció a la Generalitat quedarse con el complejo, e incluso su disposición a negociar las condiciones, pero la Administración autonómica no ha respondido, de ahí que ahora Santa María de Aigües Vives figure en la cartera de agencias inmobiliarias por un valor aproximado de diez millones de euros. Quienes lo adquieran están obligados a comunicarlo a la Generalitat y a preservar los elementos históricos que atesora, así como permitir el acceso a los ciudadanos.