EFE
El Papa Benedicto XVI confiesa estar "indignado" y sentirse "traicionado" por los "los crímenes odiosos" de los que al menos 400 niños irlandeses fueron víctimas tras sufrir abusos sexuales durante varias décadas, según desveló el informe elaborado por la Comisión Murphy, presentado el pasado 26 de noviembre.
Para analizar lo ocurrido, Benedicto XVI convocó hoy en el Vaticano al cardenal Sean Brady, presidente de la Conferencia Episcopal Irlandesa y arzobispo de Armagh, y al arzobispo de Dublín, Diarmuid Martin.
Tras una hora y media de reunión, el Vaticano hizo público un comunicado en el que se vio la mano del Papa, según precisó el portavoz, Federico Lombardi, que precisó que el Pontífice usó "palabras fortísimas".
El papa, como ya hizo durante los casos de pederastia en EEUU y Australia, reiteró la llamada "tolerancia cero" contra estos "crímenes odiosos", como les calificó hoy.
El comunicado añade que "tras un atento estudio del informe (Murphy), el Papa está profundamente asolado y angustiado por su contenido".
"El Pontífice desea expresar una vez más su profundo pesar por las acciones de algunos miembros del clero, que han traicionado sus solemnes promesas a Dios así como la confianza depositada en ellos por las víctimas y sus familias y por la sociedad en general", precisó el comunicado del Vaticano.
El Obispo de Roma -agregó- comparte "la indignación, la traición y la vergüenza que sienten muchos fieles en Irlanda y se une a ellos con la oración en este difícil momento en la vida de la Iglesia".
El Papa pidió a los católicos irlandeses y a los católicos de todo el mundo que se unan a él en la plegaria por las víctimas, sus familias y todos aquellos afectados "por esos crímenes atroces".
Aseguró que la Iglesia seguirá "este grave asunto con la máxima atención", para comprender mejor "cómo estos vergonzosos hechos se produjeron y la mejor formar de poner en marcha medidas eficaces para evitar que se repitan".
La Iglesia Católica irlandesa, según desveló el informe Murphy, gozó de inmunidad durante décadas para ocultar, en connivencia con el Estado, los abusos sexuales contra menores cometidos por sacerdotes de la Archidiócesis de Dublín.
El pasado mes de junio Benedicto XVI mantuvo otra reunión con los mismos cardenales para analizar en aquella ocasión la situación de la Iglesia católica de Irlanda tras los miles de casos de abusos sexuales cometidos por religiosos contra niños durante casi 70 años, recogidos en el Informe Ryan.
Ese informe, conocido un mes antes, desveló que miles de menores fueron objeto de abusos sexuales y torturas físicas y psíquicas en instituciones estatales regentadas por religiosos.
Por ese escándalo dimitió el obispo de Cloyne, John Magee, al conocerse que retrasó las investigaciones sobre presuntos casos de pederastia denunciados en su diócesis.
No se descarta que en los próximos días se produzcan nuevas dimisiones de prelados por el escándalo de la archidiócesis de Dublín.