S. G. VALENCIA
La fusión de arquitectura, lujo y moda tiene nombre propio: Peter Marino. Este arquitecto neoyorkino que firma las mejores tiendas del mundo ha sido fichado por el grupo LVMH para insuflar un nuevo aire a las boutiques de Chanel, Dior, Louis Vuitton y, ahora, Loewe. Con un look extremo de motero y un estilo barroco, Marino ha envuelto en suntuosas sedas las paredes del nuevo local de Valencia y ha cubierto los suelos con parqué en oro oxidado y gruesas alfombras.
Sexy y lujosa, pero funcional -"una tienda no es un museo ni una galería, el objetivo es que la gente entre a comprar", suele decir el arquitecto-y con referencias a la esencia de una firma centenaria y muy española. Una decoración cálida que, coincidían todos los presentes, resulta muy diferente a la clásica imagen de la firma y sin embargo "muy Loewe".
Marino se labró un nombre en los años 70 después de recibir un encargo ni más ni menos que del mismísimo Andy Warhol. Luego de los famosos almacenes Barneys en Manhattan, más Yves Saint Laurent, Agnelli... Y llegó Bernard Arnault y le encargó la restauración de la sede de Dior en la avenida Montaigne de París. Le siguieron las boutiques más emblemáticas del conglomerado LVMH: Chanel de Tokio, Osaka, Hong Kong, París y Nueva York; Fendi en Roma y Nueva York; las tiendas Louis Vuitton de París o Hong Kong. Su última misión, el nuevo diseño de los espacios Loewe en todo el mundo. La primera en abrir sus puertas, y mostrar al mundo la nueva "cara" de la más que centenaria firma, el trabajo de Peter Marino para Loewe en definitiva, ha sido Valencia. Le seguirán las de Hong Kong y Madrid.
La leyenda que rodea a Peter Marino asegura que jamás habla de dinero, ni de costes, ni de presupuestos, ni de sus retribuciones. Sin embargo, se dice que sus honorarios por la reforma de la tienda de Valencia han podido ascender nada más y nada menos que a 700.000 euros.
Con Marino no caben minimalismos. Le gusta el estilo francés y las antigüedades, el leopardo, el color oro y el brillo, un punto de extravagancia que sin embargo mantiene toda la elegancia.
Tiene un enorme equipo de más de 150 personas y estudios abiertos en más de cinco ciudades.