B. H. VALENCIA
El mismo día en que el Rey inauguraba la primera obra de Santiago Calatrava en la capital de España, un obelisco dorado de 93 metros que conmemora el 300 aniversacio de Caja Madrid, la Sindicatura de Comtes certificaba en Valencia, ante las Corts y en su informe sobre la gestión autonómica de 2008, un nuevo episodio de sobrecostes desmesurados en la ejecución de obras del arquitecto e ingeniero valenciano.
El protagonista de este asiento en la relación de críticas del auditor público es el puente de l´Assut de l´Or, una construcción que inicialmente se presupuestó en 23 millones de euros y llevaba consumidos 59.883.277 euros al cierre del ejercicio de 2008, prácticamente el triple de lo previsto, según el informe de la Sindicatura presentado ayer.
Como ha sucedido en el resto de las construcciones del complejo de la Ciutat de les Arts, y en general en todas las obras diseñadas por Calatrava, los sobrecostes se han disparado y las modificaciones no siempre se justifican debidamente. El puente atirantado que separa el Museo de las Ciencias y el Ágora entró en servicio provisional en vísperas de la primera carrera de Fórmula 1 en Valencia, en agosto de 2008, para facilitar las comunicaciones en el distrito Marítimo, colapsadas por los cortes derivados del circuito y sus asistentes. Tras varios días de funcionamiento, el puente se volvió a cerrar para finalizar la obra, abriendo de nuevo, ya definitivamente, en diciembre de ese año.
Según el informe de la Sindicatura difundido ayer, «al cierre del ejercicio de 2008 el importe certificado de los lotes 1 y 3 excede en 10.551.150 y 1.169.355 euros, respectivamente, al importe contratado, sin que se haya formalizado previamente una modificación contractual que justifique las desviaciones». Estas cifras confirman las informaciones de Levante-EMV en agosto de 2008 que revelaban que el puente, adjudicado por 23 millones de euros en 2004 a la UTE formada por FCC y Pavasal acumulaba un sobrecoste de casi 12, sumando unos 34 millones. Sin embargo, el informe también señala que «las altas netas contabilizadas, como inmovilizado en curso, por las obras de construcción del puente de l´Assut de l´Or ascienden a 38.079.899 euros, y el importe contabilizado al cierre del ejercicio —de 2008— es de 59.883.277 euros.
Mientras la Sindicatura evidenciaba en Valencia la gestión de la penúltima obra de Calatrava en la capital, el Rey, el alcalde de Madrid, Ruiz Gallardón, la ministra de Vivienda, Beatriz Corredor, y el presidente de Caja Madrid, Miguel Blesa inauguraban el hito con el que se conmemoran los 300 años de Caja Madrid, un cilindro de acero y bronce de dos metros de diámetro y 572 toneladas de peso, que queda enmarcado en las inclinadas Torres KIO de la plaza de Castilla y quita protagonismo al monumento franquista a José Calvo Sotelo, que el ayuntamiento descartó retirar pese a las numerosas peticiones que recibió para ello.
Calatrava no asistió al acto —está al otro lado del Atlántico— pero emitió un comunicado en que alaba este «obelisco móvil que participa de la masculinidad de la vertical y de la delicadeza y la feminidad del movimiento», aunque el alcalde Gallardón pidió que se hablara de una columna, y no de obelisco. Al tratarse de un regalo, no ha trascendido su precio.
Santiago Calatrava
Primera obra en Madrid
«Arquitectura, escultura e ingeniería»
«Es una pieza única, nunca antes concebida, que cabalga entre la arquitectura, la escultura y la ingeniería», dice Calatrava de su primera obra en Madrid, «forrada por barras de bronce revestidas de pan de oro, y dotada de un suave movimiento de basculación que se transmite a través de la vinculación existente en los extremos de las 493 lamas o costillas ancladas al fuste, lo que da lugar a un aparente movimiento de ascensión de una onda a lo largo del mástil vertical», según la memoria. Éste último elemento es el que el obelisco tiene en común con el puente de l´Assut de l´Or (abajo), la construcción más alta de Valencia.