Después de lo ocupados que nos ha tenido el bajonazo (afortunadamente poco certero) que un puñado de políticos tristes y diletantes han inferido a la fiesta de los toros en Cataluña es nuestra obligación, y nuestro interés, centrarnos en los asuntos capitales y circunstanciales que rodean la fiesta. Sobre todo en estos días de finales de año en que parece primar más lo ilusorio que lo real y donde unos y otros mezclamos, a placer, el ser y el deber ser. Digamos, sin demora, que la realidad impone su ley perentoriamente y el tapete muestra algunos proyectos y opciones que demuestran, por encima de las contingencias, que nuestra fiesta goza de buena salud y los achaques puede solventarlos con razonable rapidez.
Llama poderosamente la atención el fichaje de Zabala de la Serna por el diario El Mundo. No era noticia que aficionados, empresarios y periodistas pudieran esperar. La solvencia de la sección taurina de ABC, cimentada por dos generaciones con el apellido Zabala, impedía presagiar, y menos formular aún en voz baja, semejante desenlace. Pero una vez confirmado el hecho, al margen de las razones de parte y parte para dar por acabado un ciclo informativo de altísimo nivel, debemos sacar a colación los comentarios de la prensa especializada; y en ese sentido la valoración general, de los de uno y otro lado de la información, es positiva. Positiva para la fiesta, entiéndase que no queremos entrar en otras cuestiones más personales, pues aunque el rotativo que dirige Pedro J. estaba bien atendido por el escritor y aficionado Javier Villán, no cabe duda que la incorporación de Vicente Zabala de la Serna, lleva implícito el mensaje de un nuevo enfoque, quizás de una mayor potenciación en las páginas del diario, amén de los nuevos proyectos que pueda afrontar en VEO, la televisión de Unedisa.
Pero en los medios de comunicación hay más. Especial relevancia puede tener la llegada al accionariado de Sogecable de Telefónica y, fundamentalmente, la de Telecinco. Según hemos podido saber, a la televisión de Berlusconi –ya casi toda es suya- le puede resultar interesante televisar corridas en abierto la temporada que está a la vuelta de la esquina. Eso cambiaria el panorama televisivo de la fiesta, rompería el circuito cerrado de Canal Plus y, con él, liberaría del secuestro digital al que llevan sometiendo a la fiesta de los toros desde hace más de un lustro. ¿Alguien se ha parado a pensar la poca repercusión que tiene una corrida de toros fuera del circuito de Canal Plus? ¿Estamos tan centrados en nosotros mismos que no hemos caído en la cuenta que las televisiones generalistas nacionales llevan sin dar toros de manera continuada más de tres años y, con ello, han dejado de promocionar los valores de la tauromaquia entre los espectadores? Luego, encima, te tienes que escuchar que la culpa de todo el desaguisado catalán la tiene un argentino de Rosario, que lleva -¡pásmense!- ocho años campando a sus anchas sin que nadie lo haya detectado. ¿Qué pasa, qué nos hemos enterado ayer? ¿Dónde están los periodistas taurinos nacionales que se ufanan de serlo? ¿Repartiendo títulos de buenos y malos? ¿En el campo haciendo reportajes para cuadrar las nueve horas de programación que nos meten entre pecho y espalda? Ahí, con los de la "paella taurina", no está la solución; igual, sí que está parte del problema.
En el capítulo de las felicitaciones destaca Simón Casas, que además de la gestión de Valencia, le han encomendado la de Nimes para cinco años más. Enhorabuena y que se note quién manda; pero el bombazo del invierno ha sido la contratación de Curro Vázquez como apoderado de Morante de la Puebla; algo que ha sorprendido a parte de crítica y afición. Nadie duda de la capacidad de Curro, pero los hay que apuntan supuestas dificultades a la hora de gestionar dos de las carreras taurinas más rutilantes del momento: la del sevillano y la del hijo menor de "Paquirri". No diremos que no tenga que manejar la mano izquierda, pero lo que Curro ha demostrado de sobra es saber llevar a este tipo de figuras del toreo, y lo que es tan importante como ser buen gestor, es saber abstraerse de todo ese submundo que vive del toro, esencialmente, de alterar el orden de las cosas. Igual es el momento de cambiar ésto también. ¡Suerte maestro!