JUANJO PAYÁ ALICANTE
Dominaba la guitarra con maestría, aunque la fama la alcanzaría con un original y único espectáculo de ventriloquia con el que transitó hasta por las Américas a finales del XIX. El artista valenciano Francisco Sanz (1872-1939) era un hombre apasionado por la cultura y el entretenimiento, que combinaba con acierto y éxito los cambios de voz y los ritmos musicales con la espléndida actuación de sus títeres.
Los directores valencianos Pau Martínez y Gabriel Ochoa, junto al realizador y montador alicantino Carles Candela, descubrieron la olvidada historia de Francisco Sanz rastreando los archivos de varias hemerotecas, persiguiendo la piezas sueltas de su último trabajo sobre la historia del cine en la Comunidad Valenciana.
Sin embargo, entre el laberinto de la documentación, dieron con los fotogramas de una película antiquísima, dirigida y realizada por el mismo Francisco Sanz, que incluía una de sus actuaciones y en las que, mágicamente, los muñecos cobraban vida. La necesidad de contar y reconstruir la historia del ventrílocuo Francisco Sanz tomaba fuerza por entonces hasta ser hoy una realidad.
«Se trata de un artista único en su época que nunca más se ha vuelto a repetir. Era un empresario y artista que estuvo en Sudamérica, Europa y por supuesto por toda España con un espectáculo que ideó él mismo y que, pese a los problemas existentes por entonces, no tuvo reparos en llevar por todas partes», agrega uno de los directores de la cinta, Pau Matínez, quien añade que su espectáculo consistía «en unos monólogos y juegos con los muñecos que iba manejando él solo. Títeres que incluso alcanzaban el tamaño natural y que movía y hacía bailar con una gran facilidad hasta el punto de no saber si los estaba el desplazando él solo. Y todo mediante un sofisticado mecanismo que inventó con el que, por ejemplo, con un poco de aire podía hacer que los muñecos movieran los ojos».
El documental se encuentra en su fase de montaje, y está prevista en breve su finalización para iniciar el paseo por festivales y concursos, antes de su estreno en la televisión pública valenciana. Según el director Pau Martínez, la mayor dificultad del trabajo recae sobre todo en «contextualizar la historia y conseguir que la gente entienda la dificultad de este espectáculo único a finales del XIX».