MARIBEL VICEDO IBI
Un año más, los curiosos personajes ataviados con atuendos estrafalarios impusieron su ley por las calles de Ibi (l'Alcoià). Y es que, como cada 28 de diciembre y coincidiendo con el Día de los Inocentes, la villa es tomada por els Enfarinats que, tras librar una singular batalla de harina, huevos y cohetes, ejercen un ficticio mandato dictatorial por toda la localidad.
La jornada empezaba a las puertas del Ayuntamiento de Ibi en donde la alcaldesa, Mayte Parra, entregaba la singular vara de mando al jefe de Els Enfarinats, Ramón Bernabeu, por unas horas. Para formalizar este traspaso de poderes, el alcalde ficticio, junto al secretario, alguacil y otros miembros de su equipo (que han de ser hombres casados como condición indispensable) subieron hasta el salón de plenos para jurar sus cargos. En ese momento hizo acto de presencia l'Oposició, que rechazaba este golpe de poder. Es por ello que, antes de imponer su ley, Els Enfarinats tuvieron que librar una batalla con el grupo opositor.
La plaza de la Iglesia sería el escenario de esta contienda en la que los participantes utilizaron la harina, los huevos y los "cohetes borrachos" para combatir contra el adversario. Unas armas también dirigidas a los que no cumplían las normas, ya que según indicó Bernabeu tras asumir la Alcaldía, "no se puede circular por ningún lado sin nuestra autorización". De modo que los viandantes que no acataban estas reglas, además de cubrirles con harina y huevos, eran encarcelados. No obstante, el preso podía obtener su libertad si pagaba una fianza. Pero también existía la posibilidad de que, antes de ser atrapados por las redes de Els Enfarinats, los vecinos y comerciantes pagaran una multa. Toda esta recaudación es destinada, como manda la tradición, al asilo de ancianos San Joaquín de Ibi.
Numeroso público presenció la batalla desde la balconada de la plaza, la denominada "zona neutral", en donde también observaron como algunos de los cámaras y reporteros de las televisiones eran blanco de los singulares proyectiles de los estrafalarios personajes.
La ley de Els Enfarinats se prolongó hasta la tarde cuando tuvo lugar el Ball dels Tapats, que consiste en adivinar quién danza tras una máscara de trapo. Después, estaba previsto el Baile del Virrey, que pondría el punto final a esta jornada en la que reinaron el buen humor y las bromas. Como marca esta tradición de la que hay referencia escrita desde hace más de doscientos años que tiene su origen en la denominada festa dels folls, muy arraigada en l'Alcoià y la Foia de Castalla, pero que sólo se conserva en Ibi.