MIGUEL MANSO VALENCIA
Rafael Tallón sirvió la comida al hombre que disparó a Juan Pablo II. El turco Mehmet Alí Agca salió el lunes de la cárcel. Siempre fue un tipo singular. Rafael Tallón tuvo oportunidad de comprobarlo porque Agca se hospedó en el hotel donde todavía trabaja como camarero, el Flamboyan de Magaluf. Entre el 25 de abril y el 9 de mayo de 1981 le llevó a la mesa el desayuno, la comida y la cena. A los cuatro días de abandonar Mallorca, el terrorista tiroteó al Papa en la plaza de San Pedro.
"Llegó junto a un grupo italiano, aunque no se relacionaba con nadie", rememora Rafael Tallón. "Era simpático. Se comunicaba en inglés. En aquel tiempo resultaba raro ver a alguien viajar solo. Como daba muy buenas propinas, le reservábamos una mesa junto a la ventana. Lo extraño es que siempre se sentaba mirando a la pared", recapitula. Pero lo que mortificaba a los empleados del hotel era su actitud con las mujeres. "Era un hombre bien parecido, atlético, moreno. Se le acercaban las inglesas y las noruegas, pero las rechazaba. El encargado de recoger las tumbonas pensaba que era homosexual", relata Tallón. Se comportaba como un asceta en el templo de la diversión. Bebía refrescos y nunca bailaba.
Rafael Tallón aparece citado en un documento desclasificado de la CIA al que ha tenido acceso este diario. El informe número 2141 Case study of Agca activities se basa en las investigaciones del periodista turco U?ur Mumcu, fallecido en 1993 al estallar una bomba colocada en los bajos de su automóvil. Mumcu estableció un nexo entre la mafia turca y los Lobos Grises, grupo al que perteneció Alí Agca. Esta teoría disgustó a las autoridades de su país y a la CIA, más proclives a pensar que trabajaba para los comunistas búlgaros.
Mumcu viajó hasta Mallorca y descubrió que el pistolero recibió la visita de un hombre al que no pudo identificar la policía española. Según el informe, Agca se hospedó en la habitación 624, que conducía por una pequeña puerta a la 623, ocupada por una mujer llamada Ilona Koczkas. No aparecían en el registro. En las mismas fechas se alojó un ciudadano argelino con apellido impropio de su país: Malik Kickov.
El periodista aterrizó en Mallorca siguiendo la pista de la mafia turca y del traficante de armas y droga Bekir Celenk. "Si Agca contactó con Celenk, Mallorca parecía el lugar idóneo para proceder a un intercambio de dinero", deduce Mumcu. Aquel maletín quizá también contenía la pistola Browining empleada en la plaza de San Pedro. El lujoso yate de Celenk solía surcar las aguas baleares y pudo acercarse hasta Calvià. Agca confesó que Bekir Celenk le ofreció tres millones de marcos por matar al Papa. La CIA menciona en su informe el encuentro del periodista con Rafael Tallón. El testimonio actual del camarero es calcado al de hace treinta años: "Una Pepsi cuesta 35 pesetas. Cuando nos pedía una Pepsi, él daba 1.000 pesetas y nunca cogía el cambio".
El periodista turco se fue a la tumba con dos preguntas sin resolver: ¿Por qué Agca eligió Mallorca? ¿Con quién contactó? "Nuestro amado poeta Yahya Kemal vino a España en busca de castañuelas, chales y rosas. Yo he venido en busca de las huellas de Bekir Celenk. Después de todo, él es un poeta y yo un periodista. Celenk y Alí Agca son mis castañuelas, chales y rosas. Saludos desde la isla de Mallorca", se despidió U?ur Mumcu. Alí Agca dejó en Mallorca una toalla, unas zapatillas Adidas, muchas preguntas en el aire y su desamor por las inglesas de Magaluf.