I.R. VALENCIA
¿Quién dijo que la tecnología estaba reñida con lo rural? En plena era del 2.0 , de Internet, de la redes sociales y del multimedia, la pasión por lo rural está arrasando entre los adictos a la mayor red social que opera en la red y entre los usuarios de facebook ya se ha extendido la costumbre de reservarse unos minutos al día para meterse dentro de la piel de un auténtico granjero, virtual eso sí.
Además de consultar, los correos, colgar las fotos del último viaje o comentar los perfiles de los amigos, desde hace unos meses, miles de usuarios de Facebook compaginan sus obligaciones en el mundo real con, por ejemplo, plantar unas alcachofas, recoger los huevos recién puestos o recolectar la última cosecha de fresas, calabazas, trigo e incluso naranjas en su pequeña granja virtual. El mundo de los juegos en Internet, y sobre todo, los juegos sociales en Facebook -pequeñas aplicaciones que buscan poner en contacto a los miembros de la red de amigos mediante pequeños juegos- es terreno de nadie.
Pocas son las empresas que consigue hacer un hueco en un mundo tan competitivo, pero lo cierto es que Farmville, el buque insignia de Zynga se ha quedado con un gran trozo de pastel de usuarios. Las últimas estadísticas de esta aplicación confirman que ya tiene registrados más de 74 millones de usuarios activos mensuales y la tendencia va hacia arriba.
Para saber qué se siente al ser el propietario de una floreciente explotación agrícola o ganadera, o bien sentir cómo el tiempo o la falta de atención echan a perder cosechas enteras de naranjas o arroz, ya no hace falta tener ni una hectárea de terreno cultivada. Internet ha puesto al alcance del ratón de todos los usuarios la experiencia de tener una pequeña granja que, como en la vida real, se rige por la ley de la oferta y la demanda, por el precio de los productos en el mercado y, por qué no, de los préstamos.
Y también como en la vida real, el éxito de estos granjeros virtuales radica en el esmero y tiempo que dedican a sus cosechas. Por eso, no es de extrañar que los usuarios más fieles y más tenaces como granjeros -con niveles más altos dentro del juego y granjas realmente complejas, con granero, campos enteros segmentados por tipo de cultivos, animales y hasta tractores- controlen al minuto los momentos en los que deben acceder al juego para recoger las cosechas en el momento oportuno y evitar que se pierdan.
Sin embargo, detrás de este juego se esconde en realidad todo un negocio que busca extender al máximo posible el número de usuarios que utiliza Farmville entre los contactos de cada una de las redes personales. Además, los creadores del juego han puesto en marcha un sistema de pago con tarjeta de crédito para que los usuarios que no quieran esperar para obtener ingresos con la venta de sus cosechas -algo que puede prolongarse por meses- puedan comprar crédito con el que, por ejemplo, ampliar sus granjas, comprar semillas, animales o vehículos.
La solidaridad con la tragedia de Haití ha unido los mundos virtual y real. Ahora es posible ayudar a la vez que se juega en la red. Zynga, la compañía que creó el juego Farmville, ha promovido que sus granjeros de Estados Unidos donen dinero al programa de alimentos de la ONU para los damnificados por el terremoto de Haití. Y no de cualquier forma. La forma de donación ha hecho gala del ingenio de los creadores del juego, aunando tradición y últimas tecnologías, una vez más los dos mundos. Se podían enviar ayudas vía mensaje de móvil pero también se podía hacer llegar la aportación, dentro de la plataforma, comprando maíz blanco. En sólo cinco días ya se había superado la cifra de un millón de dólares, algo más de 700.000 euros. También los usuarios de otro juego de la misma compañía, Mafia Wars, pueden colaborar de forma parecida. Sólo que en esta ocasión, en lugar de maíz se trata de comprar tambores haitianos. agenciasmadrid