Conocida es la batalla que sin ninguna necesidad puso en marcha la diputación de Valencia cuando sacó la plaza a concurso y le sirvió ésta en bandeja a la televisión de los herederos de Polanco. También son conocidas las consecuencias que aquel apaño está teniendo para que la empresa adjudicataria pueda cerrar los carteles del abono de San José con todas las figuras del momento. De hecho, la que suena como la que podía haber sido la feria más importante de las últimas décadas, apunta a que se va a quedar sin rematar.
Podría ocurrir que Alfonso Rus –consentidor del desaguisado- lo remediara, pero no parece que esté dispuesto a poner encima de la mesa de Sogecable 140.000 euros -¡tela marinera!-, que es la penalización que Canal Satélite Digital ha incluido en su contrato con la UTE que lidera Simón Casas por si a éste se le ocurría llegar a un acuerdo con José Tomás.
En el documento donde queda reflejada esta cláusula de penalización no pone el nombre del torero de Galapagar, pero blanco y en botella... Sólo hubiera faltado eso. Así las cosas, la empresa no ha tenido más remedio que echar toda la madera al fuego de la inversión, -¿o será gasto?-, para tapar semejante ausencia en fecha que, por celebrarse 21 fallas en activo y 20 años de alternativa de Enrique Ponce, más que nunca debería haberse celebrado con todos los protagonistas de primera fila presentes. Sí, porque la ausencia de JT no deja de desprender ese tufillo de ventaja que una hoja de servicio como la del torero de Chiva no se merece. En eso no han caído los aduladores del torero de Chiva pues andan como zombis enganchados al carro de las efemérides. Flaco favor le hacen al maestro Enrique, tan poco necesitado de retos y objetivos singulares a estas alturas de su carrera. Al final de la película fallera, a Ponce y a su afición, los muñidores de la cosa televisiva les han "guindao" la guinda que hubiese sido la participación de JT en la tarta que le están preparando para su cumpleaños de alternativa.
No tiene mucha lógica, por tanto, que quien tiene una trayectoria de no beligerancia con nadie, aunque sí consigo mismo como torero, se meta ahora, aunque en voz de su suegro y apoderado Victoriano Valencia, en el siguiente charco: «Ponce quiere torear mano a mano con José Tomás, pero con televisión», saliendo a continuación el propio torero a puntualizar: «No soy polémico, no voy a retar a nadie». Y los dos –aquí Ponce no ha calibrado bien sus palabras-, como dos niños que nunca han roto un plato, poniendo en tela de juicio la inteligencia de los aficionados que están enterados de la trama digitalizada queriendo apuntarse a un carro imposible mientras la tele esté por medio. Qué cuajo tienen y cuan poco reflexionan antes de hablar y sacar pecho ingenuamente. Y con ser lacerante el planteamiento, sobre todo el de VV, no lo es menos la cohorte de acólitos que le han salido queriéndole dar a estas declaraciones naturaleza de pique o rivalidad construida desde una presunta competencia real. ¡Vaya jeta!
Pero como siempre hay gente sensata para poner un poquito de orden, para hacer que las movidas aguas de las negociaciones de la temporada en plazas de peso, como lo es la de Las Ventas, se aquieten y vuelvan a su cauce expresivo normal, ha salido su gestor, el veterano, y por consiguiente zorro entre los zorros, José Antonio Martínez Uranga –dicho con el mayor tono de respeto y admiración-, y dando un aviso a navegantes, esto es para que ninguno de los que presumen de figuras sin serlo en la taquilla, dice: «Yo estoy dispuesto a darle el dinero que le doy a JT a quien me llene la plaza sin abono». Ahí les ha dolido, porque a renglón seguido esta noticia desapareció como por arte de magia del portal que la había recogido. ¿Se habrán enterado VV y los tontitos que le sirven de palmeros? Quizás les dé lo mismo. Sueñan con que la gente sea tan analfabeta como estúpida y plantean, con disimulo mal orquestado, faroles de salón. Allá ellos. El maestro de Chiva, por tantas y tantas razones, no necesita palmeros que intenten medrar apostando por la inmensa chorrada de retar a JT con televisión por delante e ignorando que esa no es la cuestión. Mejor no meneallo, queridos, y si quieren retos que sean como los de toda la vida: dos hombres, frente a frente en un ruedo de compromiso y con el toro en puntas y por delante. Eso sí que lo necesita la fiesta.