El coronel Adán señala que los valencianos "más humildes" nutrieron aquel ejército de Cuba. "Todos eran soldados de leva, lo que sucedío es que los más adinerados podían eludir el servicio militar pagando 2.000 pesetas, eran los llamados redimidos, o buscando un sustituto, al que pagaban entre 5 o 10 duros para que ocupara su lugar". "Los 'señoritos' -prosigue- tenían muy fácil buscar sustitutos porque podían ejercer una gran presión sobre sus aparceros y jornaleros". En este sentido, tras señalar que era costumbre que las familias agasajaran a sus soldados que se iban a la guerra con dinero, puros y comida, destaca que resultaba contradictorio "ver en el puerto de Valencia a las mamás más elegantes de la ciudad repartiendo regalos entre una tropa de la que no formaba parte ninguno de sus hijos". Adán ha reconstruido la odisea de los valencianos en Cuba a partir del expediente militar del soldado Devís de Moncada, condecorado con la Cruz Laureada de San Fernando pensionada con dos pesetas diarias, "por seguir combatiendo tras caer herido y perder la mandíbula inferior".