SUSANA GOLF
Feria Valencia. 11,30 horas de la mañana. En el almacén, las furgonetas descargan ropa. En la puerta de entrada al Foro Norte empieza a distinguirse a los enamorados de la moda juvenil. Sets y muebles de diseño. Blogueros y aspirantes a blogueros. No han llegado aun las autoridades ni las celebridades. Eso será más tarde. En el público, prensa, familiares, amigos y seguidores. La pasarela se abre al diseño joven. La feria respira moda. Prisas, rulos, nervios. Focos. Música. La modelo Cristina Warner, sobre unos tacones que eran agujas. Superados por las sandalias de un audaz moderno. Vampirella -ahora Vampi- iba de rojo pasión. Gonzalo Miró fue como una aparición. Llegó, presentó y voló. Es el circo de la moda. La amas o la odias.
El punto tejido a caracolas, conchas, colares y erizos en todos los azules de Asta Masiulyte. También con punto, pero junto a tafetanes, rasos, lana y tejidos inteligentes teje Lola Cuello volúmenes arquitectónicos y texturas insospechadas. Dice inspirarse en Sthendal. La intención declarada de Bianca Beyer era buena: rol masculino, rol femenino. La falda y el pantalón se van combinando, fundiendo. No se vio claro. Retal Reciclaje Creativo sí convenció -y venció- con la camisa blanca (a partir de sábanas de algodón que por algo el espíritu de la firma es el reciclaje) como leit motiv y con una evolución hacia una colección masculina redonda, entre naif y ecologista. En algún lugar entre los pliegues, los cortes y los tejidos tradicionales y la modernidad. Y con la banda sonora del 8 y medio de Fellini sonando. Georgina Vendrell -premio compartido con Retal-declinó los tonos otoñales y la calidez a base de colores oscuros, pieles sintéticas, pantalones tobilleros y cuellos muy altos.
El punto artesanal del tándem Loolah es primoroso y traza volúmenes insospechados.Parece cobrar vida. Lástima que no acompañe el resto de piezas. Susana Escribano con colección temática pisa un terreno ya muy explorado, el del futurismo. Todo en blanco y negro.
18,00 horas. Tras la inauguración oficial -con el vicepresidente Vicente Rambla en la cuota político-institucional- la moda masculina continúa haciéndose fuerte en la Semana de la Moda de Valencia. Alejandro Sáez de la Torre (Porfin!) se ha reencontrado con sus orígenes, 18 años después, aunque él habla de reconfrontación, un juego de palabras no recogido por la RAE. Frescura, desenfado, denim, T-shirts, sport... igual demasiado casual. Sucesión de sus clásicos vaqueros nervados, fruncidos y (novedad acertada) deshilachados con una larga sucesión de camisetas logo sin más y cálidas bufandas enrolladas al cuello. Búsqueda en los materiales constructivos, como el cemento, la piedra, la madera o el metal.
Sastres con un punto de deconstrucción: chaqueta con el chaleco superpuesto, chaqueta con las mangas de punto. jerséis gruesos, alguno peludo. Color matizado por el invierno: tierras, berenjenas, morados y la inspiración industrial: larga serie de gabanes, impermeables, trench y capas en gris antracita. Fue lo mejor. Ellas, con ¿la peineta de Calatrava quizá? en el peinado. Rollo industrial: antiguas fábricas hoy con usos culturales, vanos de los muros, prendas de abrigo de los trabajadores a principios del siglo XX, etc. Punto flocado, seda lavada, punto de tricot y raso encerado.
Impactante Zambrano. La nueva masculinidad da un viraje apocalíptico. El hombre-insecto viste de gris al negro. Es agresivo, gregario y egoísta a la vez, reiterativo. Lleva a cuestas un pesado fardo -la incomunicación, la soledad, la incomprensión, la alienación- Todo metáfora. El hombre-hormiga con estilismo de Moebius (El garaje hermético) o Blade Runner. El hombre-hormiga lleva monos y piezas de trabajo, multibolsillos, con piezas traseras que recuerdan la estructura del insecto. El hombre-hormiga carnívora lleva guantes con pinchos (otro guiño al cómic) lleva leggings de aspecto de cuero pero, como tiene un punto sartorialista (de sastrería, no de Scott Schuman) denim grisáceo "de costura", sastres con bermudas y short, americanas perfectas y corbatas muy cortas y delgadas. Conserva, de la antigua masculinidad, la camisa blanca y, como resto de humanidad olvidada, el punto de la abuela. Adopta la falda. Es un obrero urbano que ve la vida desde sus ojos compuestos. Moda para pensar.
De PInk Floyd a Sex Pistols
Son las 21 horas. Suena The Wall. Sobre la pasarela se ha levantado una alambrada. Miquel Suay recuerda los veinte años de la caída del muro de Berlín. Lo hace utilizando el blanco y el negro -como en una película- y el gris de las paredes. Referencias más que evidentes en los estampados muro de las camisetas, las botas militares, los pantalones de camuflaje, las estampaciones de periódico.
Pink Floyd da paso a los Sex Pistols (God save the queen). El diseñador se inspira en el punk como señal de rebelión y búsqueda de libertad, dice. Referencias otra vez evidentes: crestas, cadenas y toda la imaginería al uso. Cuellos altísimos, que tapan la boca. Bolsos grandes y mochilas para hombres viajeros (tras la apertura), aires muy urbanos y europeos. Punto sport en gris. Acolchados, pantalones ultrastrecht y leggings acharolados. sastrería modernizada a base de bermudas y aplicaciones de cuero. Miquel Suay continúa empeñado en diseñar mujer, cuando su fuerte es el hombre. Y parece haber cogido gusto a la puesta en escena espectacular. Que se agradece. Aunque tantas luces, música, estilismo y atrezzo diluyan algo la ropa.
Un certamen "consolidado"
El evento contó con la presencia institucional del vicepresidente primero de la Generalitat, Vicente Rambla, quien incidió "en la importancia la Semana de la Moda de Valencia para la proyección internacional de la Comunitat". Añadió que es "un certamen consolidado y el mejor escaparate para mostrar la innovación, el diseño y la vanguardia de los diseñadores valencianos". "Es una excelente muestra de cuales son los niveles que han alcanzado nuestros diseñadores y del valor añadido de los diseños que permiten posicionar nuestros productos en un mercado global en tiempos de crisis", destacó.