SUSANA GOLF
"Famoso/a" (Que tiene fama y renombre) es un adjetivo que el universo mediático rosa ha convertido en sustantivo. Ya no es necesario destacar en alguna actividad -habitualmente artística- para alcanzar el "título". Ser famoso es un "arte" en sí, una forma de vida, una auténtica profesión. En España, y aupada por el boom de la prensa rosa, ha nacido una nueva generación de famosos. Son los hijos de cantantes, actores, aristócratas, millonarios y demás. Pero también las parejas o ex parejas de las celebridades. Y los "adosados" a estos: familias enteras, amigos que dejan de serlo, ex empleados desagradecidos, vecinos con buena mirilla, amantes de una noche... Hay incluso quien llega a la fama desde el anonimato más absoluto, gracias a la fábrica de personajes que es la telerrealidad.
"España es un lugar en el que cual por ser hijo, padre, tío, sobrino, marido o amante del famoso es posible ocupar un espacio relevante en la televisión y otros medios, cosa menos frecuente en otros lugares". Lo dice la periodista y socióloga Margarita Rivière en La Fama. Iconos de la religión mediática. Ser un hijo de papá o de mamá nunca ha tenido tanto significado. Pero es que ahora los "hijos de" viven de serlo, de los réditos que les proporciona ser quienes son y hablar de ello. Es la profesionalización de la fama. El famoso lo es a tiempo completo.
Un caso paradigmático es el de Kiko Rivera, Paquirrín, el hijo de Isabel Pantoja y Francisco Rivera, Paquirri. Fruto del amor de la folclórica y el torero, trágicamente fallecido, nunca fue anónimo. Su madre, que tanto deplora a los paparazzi, ya lo subía a los escenarios siendo un niño. No tiene habilidad ni actividad conocida pero sale en las fotos: juergas, sucesión de novias... y todo el mundo conoce sus andanzas. No estudió, el fútbol quedó en un sueño y a sus 26 años el único lugar en el que debe ser un desconocido es en la Seguridad Social (sirvió copas en Cantora, hizo de comercial, debutó en televisión). Dicen que avisa a los periodistas y vende sus propios vídeos, pero siempre anda justo de dinero en la cartera (su madre se lo dosifica) y lo que tiene, lo comparte (tiene fama de generoso). Vive como un eterno adolescente.
Ser hijo de famoso garantiza la fama. Y esta fama puede crecer de manera exponencial. Otro caso excepcional de "cachorro" es Borja Thyssen. Borja, millonario sin necesidad de trabajar desde que el barón se casó con su madre y le dio sus apellidos, es sin embargo uno de los reyes del famoseo de nueva generación. Quizá por su altísimo nivel de vida, tal vez porque sea cierto que la fortuna la tiene retenida Carmen Cervera, Borja y su esposa Blanca Cuesta son clientes fieles de ¡Hola! y venden todo lo vendible, suelto o en packs, real o (se sospecha) inventado.
Perseguido por los fotógrafos y con contratos asegurados no per se (a pesar de sus vanos esfuerzos en televisión o cine) es el de Gonzalo Miró. Hijo de Pilar Miró, la directora de cine, realmente debe su caché -y su cuenta corriente- a sus novias famosas: Natalia Verbeke, Eugenia Martínez de Irujo y Amaia Montero.
Hay familias completas de famosos, donde uno lo es por su trabajo y el resto vive de "rentas". ¿Qué ex matrimonio puede ser más célebre -ambos por separado- que Julio Iglesias e Isabel Preysler? Él es cantante y ella no, pero a la Preysler se le reconoce la categoría A o primera generación de famosos por su estilo y saber estar y no se la mete nunca en el saco de los De De, a pesar de que fue así como llegó a las portadas. Los hijos de Julio e Isabel son también famosos. Enrique triunfó como cantante y Julio lo intenta, pero Chábeli vivió de las exclusivas -el momento álgido fue su boda con Ricardo Bofill jr- durante mucho tiempo. La última de la saga en despuntar es la hija de Isabel Preysler y el Marqués de Griñón, Tamara Falcó, conocida entre el gran público por su "pijería" y ahora por su supuesto noviazgo con el hijo de otra de las clásicas damas de ¡Hola!, Nati Abascal.
Significativa es la historia de Carmen Ordóñez, otra de las grandes reinas del colorín en España. Carmina hizo de la subasta pública de su intimidad su forma de vida. Sus hijos mayores son toreros, pero también cotizan por sus relaciones. Y con motivo. Les gustan guapas, ricas, famosas, modelos. Fran se casó con la duquesa de Montoro. Cayetano, tras separarse de Blanca Romero, sale ahora con Eva González. Pero es el pequeño, el hijo que Carmen tuvo con Julián Contreras, el que más frecuenta los platós.
Los "hijos de" o "parejas de" -las revelaciones escandalosas en torno a los famosos dan mucho juego, así como las demandas de paternidad- crea a su vez una segunda, tercera y hasta cuarta generación. Un ejemplo. Rocío Carrasco, hija de Rocío Jurado y el boxeador Pedro Carrasco, fue siempre Rociíto, la hija de Rocío Jurado, hasta que tras la muerte de su madre se retiró del famoseo. Se casó con Antonio David Flores y nació otro famoso. Nuria Bermúdez contó sus "siete polvos" con el ex yerno y nació otra famosa.
Pero si hay un caso emblemático de cómo se puede pasar de chica de barrio a ser uno de los nombres más conocidos de España ésa es Belén Esteban. Acapara portadas, fue objeto de estudio en una tesis universitaria,ha sido noticia en informativos ("ni que fuera yo Bin Laden", dijo) y dio las campanadas de Fin de Año, algo que para ella es llegar a lo más alto. Belén Esteban vende. Y vive -y más que bien- de ello, asentada en la televisión. Su boda y su operación de cirugía estética batieron récords. Y todo por ser la madre de la hija de Jesulín de Ubrique, "¿me entiendes?"