ENRIQUE AMAT CASTELLÓ
Casi lleno en tarde soleada y fría. Toros de Luis Algarra, bien presentados y de bonitas hechuras, con fondo de calidad y clase en sus embestidas, aunque blandos y escasos de poder. El Fandi (barquillo y oro). oreja y saludos. José María Manzanares (prusia y oro ), oreja y saludos. Cayetano (verde inglés y oro), palmas y ovación de despedida. Entre las cuadrillas destacaron con los palos Curro Javier y Joselito Rus, y Aitor Sánchez se lució al picar al sexto. Presidió con corrección Vicente Oliver. Pesos de los toros por orden de lidia: 515, 511, 567, 536, 507, 556 471, 520, 464 y 468 kilos.
En una de las últimas entrevistas que concedió, el matador de toros Luis Miguel Dominguín aseguraba lo siguiente: "En mi época se decía aquello de ¡leña al toro! Ahora todo son cuidados. Que si no le castigues, que si despacito, que sin molestarlo, que si déjalo a su aire...".
Esta aseveración refleja a la perfección lo que está siendo el juego de las ganaderías en esta feria de la Magdalena. Los encierros lidiados hasta el momento han tenido un más que parejo comportamiento. Tanto es así, que parece que el crítico taurino tenga un muy reducido vocabulario. Todos los días se escribe de toros nobles, blandos, sin raza y sin fondo. Y así un día tras otro, uno se repite más que el ajoarriero.
Pero es que no hay más cera que la que arde. Ayer no fue una excepción. Vuelta a la nobleza, a la flojedad, a la falta de fuerzas y de casta, si bien es cierto que la corrida de Luis Algarra al menos presentó algún que otro ingrediente novedoso, como lo fueron la clase y la calidad, pero de raza, fuerzas y poder, nada de nada.
Tuvo alegría, galope y tranco el dócil primero, con tanta bondad que parecía un alma de la caridad. Bravito, alegre y pronto en sus embestidas el segundo, que acabó claudicando y tuvo viajes largos en los dos primeros tercios el tercero, que terminó rajándose.
El burraco cuarto se empleó en banderillas pero luego llegó al tercio final rebrincado y acabó por los suelos. El quinto fue devuelto tras resentirse de un volteretón y el huido sobrero no se tenía en pie, mientras que al "cierraplaza" se le vio un cierto galope y tranco pero acabó apagándose muy pronto.
El Fandi, quien estuvo perfecto como director de lidia, volvió a dar espectáculo en el tercio de banderillas. Su poderío en el mismo es desbordante, demostrando facultades, conocimiento de los terrenos y una gran imaginación.
Luego, muleteó con templanza y compostura al primero en un trabajo entonado y de buen concepto, y anduvo más bullanguero ante el cuarto, del que le pidieron una oreja que el presidente, acertadamente y en medio de una fuerte polémica, no concedió.
José María Manzanares muleteó a media altura y en línea recta, tal como requerían sus condiciones, a su primero, en un trabajo compacto y de distinguida expresión. Y anduvo responsable y paciente frente al rajado quinto, al que muleteó bien en redondo y mató de un estoconazo.
Por su parte Cayetano mostró su excelente concepto. Es torero de apostura y clasicismo en sus formas. Pulcritud, cierta solemnidad y empaque tuvo su labor ante el tercero, en la quizá faltó más acoplamiento y reunión.
Y excelente fue su saludo con el capote en el sexto, con el que se vino arriba y lo intentó con buen aire y disposición.