ENRIQUE AMAT CASTELLÓ
Tres cuartos de entrada en tarde soleada. Toros de Victorino Martín, de correcta presencia, muy entipados, exigentes, bravos y encastados. José Luis Moreno (grana y oro), cogido por su primero. Rafaelillo (marino y oro), saludos tras aviso, saludos y oreja. Luis Bolívar (corinto y oro), vuelta y dos avisos. Entre las cuadrillas destacó con los palos Rafael Figuerola, Domingo Navarro en quites y picando Juan José Esquivel. Presidió con acierto José Antonio Gracia. Pesos de los toros por orden de lidia: 476, 474, 469, 479, 495 y 471 kilos. Moreno fue asistido en la enfermería de una cornada en la cara posterior del muslo izquierdo de 20 centímetros y grandes destrozos musculares, calificada por el doctor Traver de pronóstico grave.
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Concluyó la feria de la Magdalena de Castelló. Una feria en la que el gran triunfador en el plano ganadero fue un año más Victorino Martín quien, en un abono de flojo nivel de ganado, y en el que los toros han lucido por su nobleza pero por su escasa raza y nulas fuerzas, lidió un encierro caracterizado por su raza, su movilidad y su transmisión.
Los astados de Victorino Martín compusieron una corrida muy entipada y asaltillada de hechuras, pareja en su presentación, seria sin exageraciones, cuyo exigente y por momentos complicado juego tuvo las virtudes de la casta en sus diversos matices, la movilidad y la vivacidad. Y estos ingredientes, en estos tiempos que corren, son todo un lujo.
Se desplazó con largura y humilló el listo primero, tomó tres varas el segundo,noble aunque algo manso y huido, pero sin dejar de apretar y gazapeó el mirón tercero, que no dejó de buscar bajo de las telas. Muy complicado y con guasa el cuarto, embistió al paso y haciéndose el amo el quinto y el sexto dio un juego excelente por su bravura, acometividad y fijeza.
El cordobés José Luis Moreno muleteó con firmeza y buen aire por los dos pitones al primero, sobresaliendo en su toreo al natural. Al entrar a matar fue cogido sufriendo una cornada seca en el muslo izquierdo.
El murciano Rafaelillo fue capaz sobreponerse a las circunstancias. Tuvo que estoquear cuatro toros y puso de manifiesto ser un torero sobrado de valor, quien supo plantar cara y buscarles las vueltas a sus oponentes, que no se entregaron nunca y no dejaron de reponer. Tragó mucho al segundo, se vio desbordado por el cuarto y anduvo habilidoso en su sincero esfuerzo ante el sexto.
El colombiano Luis Bolívar entendió a la perfección al tercero en una labor lúcida y enfibrada, y anduvo a la deriva y acabó aperreado frente al quinto.