IGNACIO GARCÍA CAMPOS VALENCIA
Se han puesto las Fallas baratas. Será cosa de la crisis. Lo peor es que -ni aún así- acaba de volar alto la feria. A la facilona puerta grande fandilera del domingo hay que añadir la conseguida ayer por César Jiménez. Una oreja del primero que supo a demasiado poco y una segunda tras un trasteo insulso y sin garra cortada "in extremis" al cuarto de la tarde.
La corrida de Ricardo Gallardo no sacó la nota que sí ha obtenido en anteriores ocasiones en esta plaza, pero fueron -al menos- tres los toros que debieron haber sido mejor aprovechados por la terna. Sin duda alguna, el primero de la tarde debió haberse ido al desolladero sin las dos orejas. Un buen toro este Fuente Ymbro que hubiera sido de escándalo si llega a pelear bien en varas; pero para el tramo final de la lidia, que es lo que importa ahora en la tauromaquia moderna, un ejemplar de lío gordo "Ofuscado". Sobre todo por el pitón izquierdo, por el que embestía largo con templanza y transmisión. Un cortijo traía prendido por ahí. Por el derecho tampoco tuvo mal son, pero le costaba algo más desplazarse.
Con él, anduvo Jiménez muy académico, componiendo la figura y dibujando algún muletazo de escuela. Al torero -fino en las formas- le costó acoplarse por el derecho un mundo. El fuenteymbro no quería cercanías y el fuenlabreño se dedicó a perderle pasos y a dar derechazos sin la continuidad y ligazón que hubiera sido deseable. Cuando la faena transitaba en la más absoluta indefinición, descubrió Jiménez el mencionado pitón izquierdo. Su obra cobró entonces mayor interés, más por las virtudes que exhibía el cornúpeta que por lo conseguido por el coletudo. Con todo, el madrileño firmó algún natural suelto de gran belleza estética que calentó algo los tendidos. Tras sonar un aviso, mató de estocada desprendida, suficiente para que el respetable agitara las almohadillas blancas en demanda del deseado trofeo que Jiménez paseó parsimonioso por el albero del coso de la calle Xàtiva.
El cuarto de la tarde -segundo de su lote- hubo de llevarlo a media altura, sin obligarle. Al animal ni le sobraba la fuerza, ni tampoco la raza; pero sí que fue noble. Ligó Jiménez derechazos en otro trasteo insulso y de largo metraje. El de Ricardo Gallardo, sin tener la franqueza que exhibió el que abrió plaza por el pitón izquierdo, tampoco se desplazaba mal por ahí. Otra estocada desprendida tras un nuevo aviso presidencial, una muerte rápida y otra petición mayoritaria que atendió la presidencia de manera reglamentaria.
Luis Bolívar estuvo más entonado con el sexto que con el que hizo tercero. Tras brindar al equipo médico de la plaza, se fue a los medios y lo recibió con una tanda de derechazos que prometió más de lo que conseguiría finalmente el diestro colombiano. El último fuenteymbro de la tarde resultó de condición noble pero no acabó de entregarse. Bolívar, decidido a arrancar aunque sólo fuera una oreja, se centró con él y puso lo que le faltaba al toro: garra. En ocasiones, este tipo de toreros que transitan en la tierra media del escalafón les falta ambición por sumar triunfos, por destacarse del pelotón de la mediocridad. No basta con sumar actuaciones. Les conviene destacar. Sobre todo cuando hay que tirase con fe detrás de la espada, como era el caso. No se puede "pinchar" una faena de premio cuando, además, se tiene al público de tu lado.
Tejela sólo apunta
Algo parecido le sucedió al tercer espada en discordia. Empeñado está Tejela en apuntar sin disparar. Seguro que no está conformado con la situación, pero en ocasiones da muestras de lo contrario. A su primero le planteó un trasteo tan largo como carente de emoción. Cierto que el toro jabonero tomaba la muleta rebrincado por el izquierdo y que por el derecho no acaba de ser el colaborador que igual esperaba el diestro; pero una serie de derechazos ligados y de cierto mérito es un pobre balance si se quiere salir de la atonía. Al quinto le planteó una labor descosida, sin un patrón claro. El astado tomaba la muleta con nobleza si se conseguía que no la tropezase. Le faltó a Tejela ambición para meterse en harina y conseguir que el fuenteymbro rompiera definitivamente.
FICHA
Media plaza del aforo cubierta en tarde soleada y fresca. Se lidiaron seis toros de Fuente Ymbro, desiguales de presentación y juego. El mejor fue el corrido en primer lugar: con prontitud, transmisión y un excelente pitón izquierdo. César Jiménez (palo de rosa y oro): oreja tras aviso y oreja tras aviso. Matías Tejela (azul pálido y plata): ovación y silencio. Luis Bolívar (azul noche y oro): saludos tras aviso y palmas. Presidió Amado Martínez, sin complicaciones. Peso de los toros por orden de lidia: 575, 515, 486, 526, 557 y 572 kilos.