Ayer actuó en la plaza de toros de Valencia Mariano de la Viña a los órdenes de Daniel Luque, tras su salida de la cuadrilla de Enrique Ponce, junto a quien estuvo más de década y media. El sevillano es desde esta temporada su nuevo matador. Y a buen seguro que el de Chiva echó de menos al excelente subalterno albacetense la tarde del pasado martes, cuando el toro Osiris de Zalduendo le llevó por la calle de la amargura. Sobre todo tras presenciar la pésima lidia que recibió durante los dos primeros tercios, y la inhibición de su cuadrilla a la hora del descabello, lo que propició que el matador diera un sainete con el verduguillo.
Colocación. En cuanto a la corrida de ayer, lo cierto es que las cuadrillas no rayaron a demasiado buen nivel. El citado De la Viña lidió con oficio al segundo toro de la tarde, que tendía a salirse suelto de los embroques. En las filas de Rubén Pinar sobresalieron sus picadores, ya que Daniel López castigó con eficacia al tercero y luego Agustín Fernández señaló dos puyazos arriba en el quinto, aunque perdió el palo en el segundo encuentro. Manuel Montoya expuso en banderillas y Juan Rivera clavó con oficio y ambos lidiaron con profesionalidad. Y Miguel Ángel García estuvo siempre bien colocado y oportuno en quites, al igual que el tercero de la cuadrilla de El Cid, David Saugar Pirri, quien también metió el capote con oportunidad y pareó con facilidad. El Boni lució por su brega al cuarto de la tarde mientras que Alcalareño no se centró en la lidia y luego con las frías no anduvo excesivamente acertado, en contra de lo que, por cierto, suele ser habitual.