FRANCISCO NAVARRO VALENCIA
La empresa rusa Kriorus ofrece el sueño más anhelado por el hombre: vencer a la muerte.
Para ello, pretenden congelar el cerebro de sus clientes y esperar hasta que la tecnología avance hasta poder implantar el cerebro en un cuerpo diferente.
En opinión de Kriorus, el cerebro humano funciona de forma similar a un disco duro, por lo que al congelarlo, su contenido (pensamientos, sentimientos, emociones...) podría ser procesado y almacenado para el futuro.
Los científicos, sin embargo, son escépticos al respecto: "son unos estafadores, que piden mucho dinero. Es un fraude", denuncia Valentin Gristenko, director del Instituto de Criobiología, el primer establecimiento especializado fundado en la Unión Soviética. "Si se congela ahora un cuerpo, incluso si se trata de un cuerpo en vida y con buena salud, después de su congelación no estará ni vivo ni entero. Actualmente ni siquiera se pueden conservar y preservar órganos, sólo células", explica.
Las tarifas oscilan entre 7.000 euros por congelar la cabeza y 25.000 euros para el cuerpo entero. "Nosotros decimos a nuestros clientes que es más barato, más seguro y probablemente mejor congelar únicamente el cerebro", afirman desde la organización.
Aun así, la empresa ya ha guardado cuatro cuerpos y ocho cabezas que flotan en recipientes que están llenos de nitrógeno.
Otro motivo de controversia a propósito de KrioRus es que los partidarios de la criogenización pueden hacer congelar a sus familiares más cercanos sin su consentimiento. Así por ejemplo, uno de los clientes asegura que no dudaría en congelar el cerebro de su madre. Como él explica, "tras la muerte, la persona no puede negarse".