IGNACIO GARCÍA CAMPOS
VALENCIA
Llegaba Enrique Ponce a su enésima Feria de Julio y los tendidos presentaron un color distinto al de las tardes postreras, con el personal más apretado que de costumbre, pero aún con cierta holgura. No acaba de arrancar el abono juliano. Cierto que la de ayer se celebró la primera corrida de toros del ciclo —¡sabe a mixta!— con un caballero rejoneador por delante y dos toreros acartelados en un ¿supuesto?, ¿presunto? mano a mano. Pero ni por esas. Igual la fórmula está algo desgastada y ya no atrae lo que antaño.
Pocas autoridades para recibir al torero de Chiva. Los políticos quieren acabar bien sus asuntos y tener todo atado para empezar septiembre con buen pie, que se viene año electoral y hay que renovar la confianza del pueblo (¡Ay, qué risa, tía Felisa!). En las barreras de la dipu Isabel Bas y Vicente Garrido ocuparon las localidades principales. Cerca de ellos, en un burladero del callejon compartieron asiento y tarde los ganaderos Daniel Ruíz, padre e hijo, Julián López, "El Juli", que torea esta tarde en Valencia, aunque todavía no sabe qué ganado. Al cierre de esta crónica, están aprobados dos toros de los mencionados ganaderos. Así que mañana de tensa calma en los corrales de la plaza.
Entre los aficionados más pequeños, Verónica destaca del resto en conocimientos y sabiduría taurina. La hija del torero Andrés Blanco se ha especializado en las pintas de los toros y no falla no uno: negros, castaños, coloraos. No hay capa que se le resista. Cualquiera se atreve a apostar con ella. Cerca de allí, el doctor Mir, recién jubilado de sus responsabilidaes en La Fe, asistió al festejo de ayer con la tranquilidad del deber cumplido. Otros no pueden decir los mismo.