ESTEBAN MERCER PALMA DE MALLORCA
De nuevo está en el centro de un huracán mediático mundial, y la están atacando duramente.
El hecho de que usted y yo nos encontremos en el sofá de mi casa —en S´Estaca (Palma)— hablando de mi vida, que no debería importarle a nadie, y que no estemos haciendo nada positivo que pueda ayudar a un mundo que está muriéndose de hambre y sed, que la clase social más alta de España sea la que más ha robado, y que mientras tanto se dediquen páginas y páginas a hablar de lo que no se sabe de mi vida demuestra que estamos todos un poco locos.
¿Cómo lo vive?
Desde el dolor y la desesperación. Pienso mucho en lo que ha pasado con mi hijo Cameron —condenado y en un centro de rehabilitación de drogadictos— y en el porqué. Es una tragedia que sufren muchos padres. Lo más duro es que en todo el mundo se me ha acusado de ser la responsable de lo que ha pasado con mi hijo. Es horrible. Hoy se sabe, gracias a los mapas genéticos, que hay personas que tienen una predisposición a la adicción. Creo que éste es el caso de Cameron, que de alguna forma podría haberlo heredado de la familia paterna.
¿Se ha sentido sola en esta batalla?
Yo quería que mi hijo fuera a la universidad pero él se empeñó en tener su propia discoteca en Nueva York y su padre le apoyó. Yo dije que si Cameron no quería estudiar que se pusiera a vender hamburguesas. No me hicieron caso. Un niño no tiene el derecho a tener todo lo que quiera. Pero él tuvo su discoteca tras dos años de negociaciones de los abogados de Michael para conseguirla y un coche deportivo en la puerta de casa.
¿Cómo se encuentra Cameron?
Está en un campamento, siguiendo un programa antidroga. Le quedan dos años. Le habían caído doce pero afortunadamente se consiguió que pudiera seguir este tratamiento. Me permiten visitarlo todos los jueves, con sus tres hermanos pequeños. Sólo han ido a verle mis hijos.
¿Por qué ha puesto una demanda que reclama parte de los beneficios de la secuela de «Wall Street» cuando lleva tantos años divorciada de Michael Douglas?
La demanda la puse mucho antes de saber que mi ex marido tenía cáncer. Tengo un contrato con mi ex marido que se firmó en el momento de divorciarnos y que había sido redactado por los abogados de Michael. No quise ir a juicio, busqué hacerlo lo más discretamente posible porque mi hijo ya tenía problemas con las drogas y no quería escándalos. Él ha hecho muchas películas tras nuestro divorcio y nunca le he reclamado nada.
¿Y por qué en esta ocasión le reclama beneficios?
Porque está en nuestros acuerdos. En el momento del divorcio, los abogados de Michael habían escrito que como Wall Street había sido un gran éxito seguramente habría segunda parte, de la que yo obtendría beneficios. Era una garantía de futuro que me ofrecieron y la acepté, a cambio de renunciar a muchas cosas, entre ellas tener que compartir esta casa de S´Estaca.
¿Por qué no retira la demanda hasta que él se reponga?
Cuando me enteré de su enfermedad le llamé y por dos veces me colgó el teléfono. Estaba tan triste que lloré durante dos días. Inmediatamente llamé a mis abogados para que retiraran la demanda, pero la respuesta ha sido que no lo quieren posponer. Quieren seguir adelante. No es mi culpa. No deseo ver sufrir a nadie. En el mundo de hoy el sufrimiento sobra. Le quiero, hemos estado juntos veinte años y ha sido alguien muy importante en mi vida. Me llaman avariciosa y me pregunto si se conoce a alguien que habiendo estado desde el principio de la carrera de un actor, que siendo una comunidad de propietarios, pide el divorcio en vez de quedarse callada y aguantar.