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DESIRÉE GARCÍA El mar valenciano de Encarnis Romero y el fuego atávico de Jaime Piquer han compartido protagonismo hoy en los desfiles de la Semana de la Moda de Valencia, que ha vivido su propia "pesadilla" con el surrealismo pop de Siglo Cero.
La segunda jornada de la Valencia Fashion Week (VFW) reúne a la mayor nómina de diseñadores de esta novena edición, nueve en total, que coinciden en imaginar a una mujer sofisticada en sus colecciones para la próxima temporada primavera-verano.
Dos de los cuatro elementos, el agua y el fuego, han abierto una pasarela más concurrida que la de ayer y ávida por conocer los diseños de creadores consolidados pero menos veteranos que ayer.
Encarnis Tomero es valenciana, y eso se nota en el título de su colección, "Verano y mar en un paseo marítimo", y en su gusto por las "espardenyas" o cuñas de esparto.
Calzada sobre ellas, la mujer pasea por la playa con tejidos holgados de algodón, algunos más lujosos y adamascados, pero casi siempre cómodos y azules, blancos y azules otra vez.
El pase de Mónica Lavandera, compañera de desfile de Tomero, ha estado marcado por los tejidos muy tratados, en estética y texturas, y un patrón dibujado por simetrías y arquitecturas.
Jaime Piquer, por su parte, ha preferido concentrar todo su ingenio en la mujer, que en su colección "Fuego" aparece envuelta en llamas y serpenteante como una de ellas a lo largo de toda su escala de colores: morado, naranja, rojo y plata.
Se sirve para ello de mikados, de piezas que parecen un ejercicio de papiroflexia antes que de patronaje, de vestidos cortos y ajustados pero siempre envueltos en un fuego que oscila y cobra vida al andar, gracias a su piel de raso.
La moda de Siglo Cero da una vuelta de tuerca, y deja de serlo para convertirse en "pesadilla", como la que ha hecho vivir a un público que ha aplaudido a rabiar al final del desfile, justo cuando se han dado cuenta del juego de estos diseñadores.
Las primeras piezas han pasado casi inadvertidas (vestidos sastre sobrios en arena y gris), pero poco a poco han ido aumentando los bolsillos (hasta convertirse en cucuruchos cosidos), incorporando insectos (libélulas, moscas, saltamontes) y sorpresas por atrás.
El zumbido de mosca con el que había comenzado el pase ya había dado pistas sobre su fondo de "surrealismo-pop", una sospecha que se concretó cuando una modelo, con falda larga de volantes y un broche enorme con el dibujo del insecto, recorrió la pasarela con un matamoscas en la mano.
Señoritas elegantes en un "tweed" de dos piezas descubrían una cascada de volantes al girar y otras revelaban que la tarántula que tenían en el hombro había tejido una tela de araña sobre su espalda y, a las más atrevidas, le salía un cono metálico del trasero, de forma que al final, se comprendía el título de la colección: "Las apariencias engañan".
Siempreesviernes ha sido reinterpretado por el gallego José Castro y juntos han alumbrado "Do the mix", una vuelta a los 80, a "Liquid Sky", "Studio 54", Donna Summer y Michael Jackson y a una época en la que todo valía (crestas, brillos, estampados, hombreras, tachuelas, lentejuelas).
Otra década, los 50, es la que inspira el "total look" de la cordobesa Juana Martín, que rescatará a la mujer sensual, elegante y chic, también a primera hora de la tarde.
Nona será la última en salir a la pasarela con "Reconversión", un trabajo de estructura y desestructura, de descontextualización de tejidos lisos y fusiones para crear nuevas texturas y volúmenes.
La valenciana, una habitual en esta Semana de la Moda, se limita a cuatro colores -azul-violáceo, blanco, gris y negro- sobre tejidos de fibras naturales en combinaciones complejas.
Higio Mateu será también uno de los últimos sobre la pasarela valenciana, donde mostrará su personal fusión de lo oriental con lo occidental, y le seguirá Juan Vidal, que elige a una mujer caprichosa y pasional para la próxima primavera: "Eva".
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