S. G.
Dicen que de los osados es el futuro. Mañana de jóvenes emergentes en la Semana de la Moda de Valencia. En la zona D (D de diseñador) Asta Masiulyte trabaja sobre todo un punto fino, casi transparente, en vestidos de talle bajo años 20 y lo conjuga con rayas en tonos suaves. Masmarina (Marina Hernández Sánchez) parte de un concepto arriesgado y complejo: los coloristas monos de los saltos de esquí más anatomía del cuerpo humano. Rojo músculo, blanco hueso. Organza.
Lola Cuello, también al tricot. Sinuoso o volúmenes envolventes. Hombros armados, drapeados, túnicas y capelinas. El azul aludía al agua. Elena Gallego con referencias a los pioneros colonos del Oeste y sus largos y polvorientos viajes. Ropa suave y cómoda, soft, denim desgastado y piel.
Sara Coleman se decanta por el drapeado en coral, verde agua, marfil o gris perla. Inspirado, según su carpeta de prensa, en lo orgánico, el arte y la arquitectura contemporáneos. Rabaneda (sobrino de Paco Rabanne) entrecruza culturas e imagina una tribu masai que deambula por París. Transparencias, capas en batik (técnica textil africana), dibujos étnicos, complementos de madera y metal y zapatos imposibles. Pero con una explicación, síntesis de la colección: Rabaneda imagina una chica masai que se traslada a vivir un año en París. La mitad del pie va descalzo, la otra mitad sobre tacón. Se alzó en el premio.
Zona D funciona así: de entre una veintena de solicitantes el coordinador Javier Calvo seleccionó seis. Cada diseñador D propone 12 prototipos.