SUSANA GOLF
La silueta de yelmo que recorta el Ágora en el cielo de la Ciutat de les Arts i les Ciències de Valencia planea sobre la pasarela. La Semana de la Moda de Valencia clausuró ayer su IX edición con aires de mudanza. Vence el plazo temporal fijado con Feria Valencia y esta posibilidad, varias veces apuntada, cobra fuerza. La organización muestra interés —los desfiles off ya se vienen celebrando en l'Umbracle— y a la Generalitat le interesa dotar el espacio de contenido para justificar la fuerte inversión. La solución, en febrero.
El hombre tomó la última pasarela. El hombre nuevo, el hombre antiguo, el hombre que viaja, el hombre de cualquier punto del mundo, de cualquier cultura, abierto a cualquier cultura, a cualquier idea, a cualquier moda. Con pretensiones estilísticas más que filosóficas o bien con el estilismo como filosofía, Georgina Vendrell (ganadora de la zona D en la anterior edición) es una mujer joven que diseña para un hombre joven, actual y liberado, muy en tendencia. Prendas frescas. Crudos, blancos. Bermudas, chalecos y cazadoras. Algunos estampados y grandes bolsos. Trench clásicos o aligerados. Los pantalones (para tomar nota, porque es una constante) llegan en línea baggy (con volumen en las caderas y estrechos al descender), suben la cintura y descubren los tobillos. Amarillos, naranjas, azul, negro.
Verano, Mediterráneo. La firma castellonense Paco Roca (con industria detrás, especializada en sastrería clásica) da un giro e introduce faldas, pareos, espardenyes y rayas. Tonos azules y arenas. Cuellos esmoquin y cortes sartoriales se transforman con bermudas, bombachos y contrastes de color. Chaquetas militares y cuellos de marinerito.
Retal Reciclaje Alternativo (Paola Pucci y Paolo Coppolella son dos jóvenes diseñadores italianos autodidactas que predican el diseño ético y practican el reciclaje) aportó un toque lúdico y sport con unas prendas inspiradas en los deportes retro americanos (baseball y softball del siglo pasado). La sudadera gris de algodón trasmuta, pierde las mangas, se estira hasta ser mono o túnica. Bolsillos canguro, gorras, tiras elásticas, cierres metálicos, tirantes. Destellos rojos y rosa. Asimetrías de un hombro, escotes en la espalda; si ellas sí, ¿por qué ellos no?
Yiyí Gutz regresa al mar, en vertiente pescador. Colección temática y mixta. Con partes diferenciadas. Referencias claras en bermudas, tejidos naturales, algunos de aspecto rústico y chubasqueros en crudo rosa. Redes, anzuelos y cabos saltan de la barca al armario. Menos conexión en las prendas doradas (los pescadores de vuelta, al atardecer).
Miquel Suay (Xàtiva) salta del Berlín punk de su anterior propuesta a la fluidez y calma oriental. «Me hizo pensar el concepto de la dialógica, una técnica educativa que propugna el diálogo para llegar al consenso», explica el diseñador. Él la aplica a la interculturalidad. La kipá judía convive con versos del Corán imaginarios, cuellos redondos de la India o pantalones afganos de tiro caído. Colores y tejidos suaves excepto algún flash de tonalidades vivas con cortes —la sastrería italiana como base— irregulares y yuxtaposiciones. Referencias libres a casullas religiosas, pantalones falda evocadores de Atenas y kaftanes.
Margrave: título honorífico de algunos príncipes de las antiguas provincias germánicas. Los príncipes de José Zambrano son más bien principitos que pintan castillos de tiza y habitan en uno de 40 metros, que escucharon desde niños que los chicos deben ser héroes y jugando a serlo se enfrentan a la dura realidad. Zambrano, ve disfraz donde otros ven poder: coronas y espadas. Gris, negro, rosa en irónico contraste a las camisas blancas y las pajaritas de etiqueta. Cazadoras con elástico y shorts rocky, bermudas, sherlocks (capelina superior de la gabardina del célebre detective). Faldas masculinas tableadas. Blazers arremangadas, tobillos al descubierto, gladiadores con corazas de cartón.