08 de diciembre de 2015
08.12.2015
Aeronaves no tripuladas

El regalo estrella que vuela en Navidad

Los drones ocupan ya importantes espacios en la sección de jugueterías de grandes almacenes

08.12.2015 | 04:15
El regalo estrella que vuela en Navidad

Las aeronaves no tripuladas, más conocidas como drones, han pasado de ocupar un plano secundario en el día a día a ser un claro candidato a convertirse en el regalo estrella de los niños para estas Navidades, según coinciden varios expertos.

La tecnología ha llegado también a las jugueterías, y cada vez son más los padres que se acercan a uno de estos establecimientos en busca de un dron apto para sus hijos. De hecho, las grandes superficies conocen el tirón de estos productos y ya ocupan importantes espacios en sus plantas de juguetería. La variedad de modelos y precios, además, atrae a público interesado en alguna de estas aeronaves con vistas a incluirlas en sus cartas a los Reyes Magos.

Herramienta profesional

Sin embargo, se desconoce hasta qué punto estas aeronaves no tripuladas se pueden tratar como juguetes o si deberían usarse única y exclusivamente como un aparato de apoyo en profesiones como la fotografía o, incluso, como espía para misiones de guerra de índole internacional. El director general de la empresa multinacional de ingeniería y consultoría aeronáutica Aertec, Antonio Gómez-Guillamón, asegura que «la robótica es una de las líneas de futuro» y añade que para el próximo año, sólo en Estados Unidos, «habrá un millón de drones volando».

Cifras que el empresario considera «increíbles», extrapolables a Europa «por el nivel adquisitivo del continente», y aclara que no se trata de aeronaves «con un propósito de una misión», sino que se trataría de «drones básicos».

A las puertas de Navidad, Federico Alva, director técnico de la empresa Atyges, fabricante de drones, asegura que «es probable que durante estas Navidades los drones sean el regalo de moda».

Alva apunta que «ya despuntaron en las pasadas Navidades», pero es muy probable que en esta campaña «haya mucho más movimiento» en este sector.

A la pregunta de si a estos aparatos se les puede considerar o no juguetes, Alva aclara que «los pequeños (de tamaño) sí pueden ser juguetes, en particular los de gran consumo».

Sin embargo, matiza que estas aeronaves no serían drones como tal, sino más bien «equipos de juguetes de radio control», lo que en términos comunes se refiere a «coches teledirigidos más avanzados». El director técnico asegura que en este caso se hablaría de drones como un juguete, pero las opciones que presentan «están muy limitadas».

De esta forma, insiste en que hay que diferenciar entre «un juguete que como mucho cuesta cien euros» y un aparato profesional que podría rondar los 30.000 y recuerda que en los juguetes «lo que prima es el coste económico, y la seguridad no es su principal virtud».

En cuanto a la legislación, Alva explica que existen una serie de controles y regulaciones para los drones profesionales, pero que existe «un vacío» con los que están dedicados al ocio. «Hay una serie de cambios que están previstos de aprobación para el año que viene y van a regular la parte lúdica», matiza Alva, que añade que lo que está por ver es «si los criterios para esa ley se van a hacer por el coste del aparato o por el peso».

En la actualidad, según detalla Alva, «en interiores se pueden volar estos aparatos sin problemas» y recomienda «irse a un lugar tranquilo», si se quiere hacer un vuelo en exterior.

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