15 de julio de 2016
15.07.2016

Cómo gestionar bien el tiempo

La televisión, Internet y Whatsapp llegaron a nuestras vidas para hacérnosla más fácil, ahora son vistos como los principales obstáculos para aprovechar el tiempo

15.07.2016 | 15:24
Cómo gestionar bien el tiempo

Cada vez resulta más evidente que la sociedad camina hacia atrás como los cangrejos, en clara oposición a la tecnología. Avanza a marchas forzadas, progresa y sorprende y saca a la luz nuevas herramientas que hasta hace apenas tres años eran impensables. Su función es facilitarnos la vida o, al menos, ahorrarnos tiempo. Veinticuatro horas nos quedan pequeñas para cubrir todos los planes que ingeniamos día a día. Sin embargo, y acorde a nuestra estupidez humana perdemos más tiempo del que en teoría podríamos ahorrarnos. Entre los culpables encontramos las denominadas armas de distracción masiva: la televisión y el móvil. La pequeña pantalla lleva mucho tiempo entre nosotros pero ha sido ahora cuando la hemos aceptado como una más de nuestras familias, incluso la vemos (y queremos más) que a ese típico tío que aparece en todas las cenas navideñas con bromas sumamente ingeniosas, al nivel de 'GymToni'.

El Whatsapp es más moderno, pero está completamente integrado entre nosotros, hasta tal punto que muchos ya no podrían vivir sin él. El clásico "nacemos, nos reproducimos y morimos" puede adaptarse a los tiempos que corren como "nacemos, nos descargamos Whatsapp e intercambiamos mensajes hasta morir".

Según una encuesta de Phone House el 42 % de los usuarios de móvil no puede estar más de 60 minutos sin chequear su Whatsapp y un 32 % no puede evitar consultarlo al menos una vez cada 15 minutos. Entre las prácticas menos productivas destacan el envío de mensajes innecesarios, realizar llamadas repetidas o consultar el e-mail de manera obsesiva. Por si fuera poco, cada español dedica cuatro horas diarias a ver la televisión. Expresiones como "no tengo tiempo" o "me faltan horas" adquieren cada vez más sentido entre los españoles pero ¿aprovechamos realmente el tiempo?

Según la multinacional Steelcase, las distracciones e interrupciones constantes suponen un coste en tiempo de hasta 86 minutos diarios (más de 7 horas semanales). De su estudio se desprende que los franceses, belgas y españoles son los que más dificultad tienen para concentrarse, siendo más proclives a una mala gestión del tiempo. Tan solo un 10 % de los españoles considera que es eficaz en la gestión del tiempo, cifra muy por debajo del 19 % de los alemanes. Por su parte empresas como Workmeter especializadas en la medición de la eficacia señalan que los españoles pierden hasta el 30 % del tiempo que dedican a trabajar cada día.

Por si no era suficiente con la televisión y el Whatsapp, tenemos otro enemigo que enfrentar en nuestra gestión del tiempo: Internet. Éste se consolida como otro de los grandes medios distractores. Según la consultora Mikroscopia (especializada en analizar microtendencias y hábitos de vida) el 38% de los usuarios cree que Internet le hace perder el tiempo y el 50% asegura que necesita desconectar de la red. Su uso es altamente elevado entre los jóvenes -el 96 % lo utiliza a diario, una práctica que diversos estudios asocian al descenso del rendimiento académico. La consultora Reputation Leaders también es clara al respecto, según su estudio el desplazamiento hasta el puesto de trabajo y cocinar son las actividades que más tiempo "hacen perder" a los consumidores.  

El fenómeno es "cultural" afirma Carlos Martínez, CEO de IMF Business School. Los españoles solemos utilizar el trabajo para establecer relaciones sociales, somos distraídos y poco concentrados si nos comparamos con el perfil medio europeo. Este experto ha elaborado un decálogo de consejos: elaborar listas de objetivos; no posponer las decisiones importantes; compartimentar el tiempo; aprender a decir que no; evitar ver en exceso la televisión y preparar una hoja con las gestiones y prioridades más importantes de la semana nos ayudarán a ser más eficaces.

Sea como fuere, y a la luz de los resultados, queda claro que necesitamos un cambio en nuestros hábitos de consumo, de lo contrario, como ya auguró Andrew Niccol en 'In time', en un futuro nos mataremos por unos minutos más de vida. Galeano tenía razón: "Qué raros son los civilizados, tienen relojes pero nunca tienen tiempo".

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