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Así lo indicó hoy en declaraciones a Efe el director de la expedición y profesor de Zoología Forestal de la Universidad Politécnica de Madrid, Ignacio Martín.
Martín descendió hasta las "profundidades" del volcán junto a otros cuatro zoólogos y expertos alpinistas para explorar ese "paraíso inexplorado", caracterizado por unas condiciones de "extrema humedad".
Durante la expedición, que duró unas cinco semanas, los investigadores recogieron unas 200 muestras de animales, de las que una decena podría pertenecer a especies "exóticas" ignotas, de las que en algunos ni siquiera se conoce la familia, el primer criterio de clasificación de la fauna.
Se trata, apuntó Martín, de "extraños" ejemplares de mariposas, ranas, escarabajos y arañas, que debido a sus peculiares características morfológicas no fueron catalogados en un primer momento, y que podrían ampliar el catálogo de especies, aunque, precisó, "es necesario no lanzar las campanas al vuelo y esperar a los resultados definitivos".
A juicio del investigador es "especialmente llamativo" el hallazgo de una rana de cuerpo redondeado y piel brillante y rayada con diferentes tonos de amarillos y verdes.
Sobre las especies vegetales, muy abundantes en un paisaje en el que reinan las brumas y las precipitaciones, sólo se recogieron muestras de 42 especies distintas, ya que el visado fue denegado, debido a una serie de "problemas políticos y burocráticos", a los botánicos que esperaban formar parte de la expedición.
En este sentido, Martín apuntó que esperan repetir la expedición, financiada en esta ocasión por la UPM y el Ministerio de Cultura con 130.000 euros de presupuesto, para superar las dificultades de este viaje y descubrir otras tantas especies.
Este equipo ha sido el primero en descender desde la cima del cráter las escarpadas laderas del volcán, de más de 1.000 metros de altitud, y acceder hasta el interior de la caldera donde la frondosa vegetación y la densa bruma, hacen "especialmente difícil" la marcha, en un territorio de "reducida visibilidad".
Según explicó, no encontraron indicios de presencia humana en la zona más profunda del cráter, de unos 5 kilómetros de diámetro, aunque saben que habitantes de los poblados más cercanos al volcán, Ruiché y Ureca, sí habían logrado asomarse a las zonas más superficiales del cráter.