Entre los galardones recibidos destaca Una vida dedicada al vino, que otorga la Feria Nacional del Vino; Mejor Bodega de la Comunitat Valenciana que concede la Universidad Politécnica de Valencia y el Premio a la Internacionalización de la Cámara de Comercio. José María Gandía, tiene muy claro que la cualidad dinámica de un empresario consiste: «Como decía un empresario norteamericano, en un diez por ciento de inspiración y un noventa por ciento transpiración. Hay que tener siempre un gramo de inspiración, pero lo que manda es el trabajo».
-Confiese, ¿los premios se suben a la cabeza más que el vino?
-No, yo creo que los premios, a mí particularmente, no se me suben a la cabeza. Creo que son el reconocimiento a una serie de virtudes que tiene nuestra empresa, últimamente, nos están cayendo bastantes. Simplemente son un reconocimiento que nos llena de satisfacción y de orgullo por muchos motivos, sobre todo por el equipo que lleva la empresa, por todos los colaboradores, y eso es muy halagador.
-Confiese ¿qué vino pide cuando va a un restaurante?
-Puedo pedir muchos vinos, es decir, cada vez un vino distinto. Suelo pedir vinos de nuestra empresa y también de la competencia para saber lo que hacen nuestros rivales y compañeros.
-¿Pero siempre vinos valencianos?
-No, no siempre. Por ejemplo, en Valencia siempre pido vinos valencianos, pero cuando estoy de viaje procuro pedir vinos de donde estoy.
-¿Se va a las grandes marcas, a las marcas escogidas?
-A veces sí, por saber lo que son. En el vino, a partir de cierto precio, lo que importa es el prestigio. En una reunión o una comida donde se tratan grandes negocios si invito a una botella que vale 2000 o 3000 ?, la persona lo agradece, pero a partir de cierto precio, ya no está en función el precio con la calidad. El precio, a veces engaña.
-¿Cuál es el porvenir de las marcas que embotellan anualmente unas 50.000 frente a marcas con una producción muy superior?
-Yo creo que en el sector del vino hay sitio para todos. Son dos filosofías diferentes. El pequeño productor, que a lo mejor lo hace él con su mujer y sus hijos; tiene pocos gastos generales y venden las botellas de un cierto nivel de precios y pueden vivir bien, y luego están las empresas más importantes, donde hay muchos gastos generales, donde hay que vender mucho para amortizar esos gastos, etc, pero hay sitio para todos.
-¿Hay sitio para todos o los grandes se pueden comer a los pequeños?
-No, no creo, porque el vino es muy diverso, si lo comparamos con la cerveza que es mucho más homogénea. Vinos hay de tantos tipos y con tantos matices diferentes que hay sitio para todos. Hay que tener en cuenta que el mundo del vino está en crisis, porque el consumo va a menos, pero dentro de ese nivel de crisis el que lo hace bien tiene su sitio en el mercado.
-¿Cuál es la calidad diferencial en un entorno en el que los vinos son cada vez más estándar?
-Difiero un poco, creo que los vinos no son cada vez más estándar. Precisamente para mí, la grandeza del vino está en las diferencias entre unos y otros, teniendo siempre en cuenta que hay modas. Yo esto lo compararía un poco, por ejemplo, con las mujeres, hay épocas que se llevan delgaditas, y otras que se llevan rellenitas. Ahora la última moda son los tintos con bastante cuerpo, y mucho color, eso está de moda, y todo el mundo procura seguirla, pero eso no quiere decir que el vino sea cada vez más estándar, porque dentro de esa moda caben vinos más envejecidos, otros con más fruta y otros matices. Es un mundo muy diverso.
-Ha hablado de mujeres ¿Como anda su machismo/feminismo?
-Me tengo por civilizado, por tanto creo que la mujer en la sociedad, a todos lo niveles, debe estar en igualdad de condiciones que el hombre. Cuando oigo el trato que se da a las mujeres en ciertos países, me dan escalofríos.
-¿En su casa?
-En mi casa, como en todas las casas, manda mi mujer. Es matriarcal total. (Risas).
-¿Es viable la calidad de los vinos con graduaciones bajas?
-En la actualidad cabe todo, pero la norma es que tengan bastante graduación, sobre todo los vinos tintos. Eso no quiere decir que un vino de 10 grados sea peor que uno de 13 y medio. Normalmente un vino a partir de trece grados tiene más calidad que un vino de 10 o de 10 y medio que haya tenido menos maduración. Pero tampoco hay una regla fija.
-¿Está de moda dedicarse a la producción vitícola?
-Si, lo noto mucho porque aunque el sector del vino está en crisis y el consumo decrece, hay una cantidad de gente que nunca ha sido del negocio del vino y está invirtiendo en bodegas, en viñedos, etc. Yo no lo entiendo, si alguien quiere tener un hobby y se puede permitir hacer unas botellas, me parece muy bien, pero desde el punto de vista económico y de rentabilidad, yo no me metería ni loco.
-Ha dicho que está en crisis, ¿no nos estaremos volviendo abstemios?
-No, en absoluto, una son las restricciones en el tráfico, que me parecen muy bien, porque el alcohol es incompatible con la conducción, pero hay también otras cuestiones. Hoy las comidas son más ligeras, antes eran más copiosas y se acompañaban con más vinos, no uno, sino dos o tres y a veces hasta cinco. Ahora se bebe mucha menos cantidad, pero más calidad. Se reserva el vino para el fin de semana o para una ocasión especial. Antes, en cambio, el vino era como el pan, cotidiano.
-¿En qué consiste la llamada cultura del vino?
-Es muy interesante porque va acompañada de la cultura gastronómica. Se beber vino como aperitivo, como postre, en diferentes ocasiones, pero normalmente se asocia a la gastronomía. Todo un mundo muy amplio e interesante, que está de moda, pero ocasionalmente. No para todos los días.
-¿Uva ecológica o uva tratada?
-Me quedo con la uva tratada, porque la uva ecológica es algo muy romántico, muy bonito, pero tiene problemas. Hasta el agua mineral que bebemos está tratada; un agua de manantial no se puede meter en una botella tal cual, porque se estropearía al cabo de cierto tiempo, y el vino, como todo producto, necesita una serie de tratamientos y cuidados, porque si no tendríamos una cosecha cada 10 años. Hay plagas que combatir, siempre con productos autorizados y legales.
- ¿Tienen los vinos de Utiel-Requena denominación de origen?
-Sí, sí, es la denominación de origen que se llama Utiel-Requena, que tiene un desarrollo muy importante en los últimos años. Hasta hace relativamente poco tiempo, en esa zona, sólo se conocían vinos para vender a granel de mezcla. El otro día me decían que hay cerca de cien embotelladores, cuando hace pocos años había diez o doce, entonces está habiendo una pequeña «revolución» en la zona.
-¿Cómo posicionaría los vinos valencianos en el ranking?
-Hay una paradoja, quizá somos más conocidos en el extranjero que en nuestro propio país, porque yo creo que el nivel general de los vinos valencianos está a la altura de cualquier otra denominación de origen, sin embargo, lo que nos falta todavía es notoriedad, y la notoriedad se tarda muchos años en obtener.
-¿Ser miembro de Honor de los Caballero del vino del Reino Unido equivaldría a pertenecer a la orden de los caballeros de Malta?
-Bueno, (risas), son cosas distintas. Yo tengo el honor de pertenecer a esta orden, creada por la embajada española en Londres, donde están todos los principales productores devino de España, desde los más grandes hasta los más pequeños. Y la Orden de Malta es otra cosa.
-¿Llevan uniforme cuando se reúnen?
-Si, si, es una especie de capa roja, con un sombrero, por cierto la capa pesa dos kilos y el sombrero también, y aunque tiene lugar en enero, en un gran hotel de Londres, las calefacciones son impresionantes y uno suda la gota gorda.
-¿Y la tienes que llevar puesta todo el tiempo?
-Sí, sí, sí, sí...
-No sé por qué, cuando he leído en su curriculum la descripción de la finca Hoya de Cadenas, me han venido a la cabeza esas series americanas de televisión de grandes viñedos?
-En nuestra finca no pasa nada. Sólo cultivamos la vid. Procuramos hacer el vino lo mejor posible. Supongo que se referirá a películas como Falcon Crest. No, nuestra finca es muy tranquila y muy bonita con una casa de 1820 y una bodega ultramoderna.
-¿Viven allí?
-No, no, llevamos clientes para hacer alguna comida o cena, algunos se quedan a dormir. No es una gran finca. Bueno, para Valencia puede serlo, pero comparada con las fincas que hay en Chile o en Argentina de miles de hectáreas? la nuestra sólo tiene unas 200 hectáreas.
-¿Es un alcohólico de su trabajo?
-Lo he sido, ahora cada vez menos porque por un motivo biológico ya no puedo trabajar y dedicar tanto ni dedicarle tantas horas, ni viajar como he hecho en el pasado. Y aparte tengo a mis hijos?
-¿Hecha de menos esa actividad?
-No, estoy muy contento con tener un horario más reducido. Hago lo que puedo, porque físicamente no podría hacerlo todo como antes.
-¿Sabe delegar?
-Creo que sí. Como empresario mi mayor mérito ha sido encontrar colaboradores que fueran, si cabe, más trabajadores que yo, más inteligente, más todo. Eso es lo que hace prosperar a una empresa.
-¿El ocio es equivalente a la pereza?
-Bueno, hace falta siempre un tiempo de ocio. No se puede esta el ciento por ciento del tiempo durmiendo o trabajando. Y hace falta un poco de ocio. Ahora, la pereza en mi casa siempre ha sido una cosa detestable. El ocio sí, tiempo para ir al cine, para pasear, para ir a un buen restaurante? Una parcelita de tiempo de ocio.
-¿En qué confía más en la voluntad, en la inteligencia, en la habilidad o en la suerte?
-En todo lo que ha dicho primero, confío en la suerte, menos. Mi padre siempre decía que la suerte es como en las regatas de barcos de vela, el que aprovecha mejor el viento, gana. Si te quedas en puerto no puedes pedir que el viento te sea favorable. En la suerte pura y dura no creo, pero si estás en la brecha trabajando, siempre hay un momento en llega una circunstancia favorable, pero la suerte hay que buscarla.
-¿Y la voluntad, la inteligencia o la habilidad?
-Un cóctel, un poco de todo.
-¿Sabe por qué Rajoy está siempre de malhumor?
-Pues no lo se. Pero no es ningún secreto que los ciudadanos españoles, con el guirigay político que hay, se harten un poco.
-¿Acusaría a Zapatero de tener la culpa de todo?
-Como los empresarios, los políticos ni tienen la culpa de todo, ni tienen una varita mágica para que un país vaya bien al ciento por ciento bien. No, eso no existe.
-¿Cree que la iglesia le absolvería de sus pecados?
-Ni lo sé ni me importa (risas). Quiero ser un poquito políticamente incorrecto.
-¿Cómo ve el ambiente socio-político-económico valenciano?
-Pues yo, francamente, lo veo muy bien, y lo palpamos en la empresa. Lo único que espero es que dure. Hay que reconocer que la Comunitat Valenciana y Valencia capital en particular, en los últimos años, ha pegado un cambiazo fantástico, y eso todo el mundo lo puede ver.
-¿En qué consiste la cultura?
-La cultura tiene muchas manifestaciones, la música, la literatura, la pintura? A mí, lo que más me gusta es la pintura. No es que sea entendido, pero en la pintura sí que tengo muy claro lo que me gusta y lo que no me gusta. Si veo un lienzo y me emociona, me gusta. Si no me emociona, ya puede ser el Guernica de Picasso?
-¿Está con el arte actual o mira al pasado?
-Yo creo que es como la cocina, que está la buena, la mediana, la regular, aunque sea moderna o antigua, es decir, no hay reglas. Que tenga calidad y que me emocione.