EFE
En este centro de la Orden Militar de Malta, especializado en terapias de neuro-rehabilitación y cuidado de personas con lesiones cerebrales, el Pontífice ofició una misa para los enfermos y sus familiares.
Durante la homilía, el Papa instó al personal sanitario a la "acogida afectuosa y cualificada de los pacientes, a la tutela de su dignidad y al empeño a mejorar su calidad de vida".
Benedicto XVI además aseguró a los enfermos su cercanía espiritual y cotidiana oración y les invitó "a encontrar en Jesús el apoyo y conforto y a no perder nunca la confianza".
El Papa recordó la publicación el pasado viernes de su segunda encíclica en la que asegura que "necesitamos esperanzas -pequeñas o grandes- porque, día tras día, nos mantienen en camino".
"Esta gran esperanza puede ser solo Dios, que abraza el universo y que nos puede proponer y donar lo que solos no podemos alcanzar", añadió.
Una encíclica que el Papa invitó a leer sobre todo a "aquellos que están en directo contacto con el sufrimiento y la enfermedad" para que puedan encontrar "las razones de esta esperanza fiable, con la que afrontar el presente, y también cuando es fatigoso".
Y explicó que "los hospitales y clínicas, porque allí se encuentran personas que sufren, pueden convertirse en lugares privilegiados donde testimoniar el amor cristiano que alimenta la esperanza y suscita propósitos de fraterna solidaridad".
El Papa fue recibido a su llegada al hospital por Andrew Bertie, gran maestre de la Orden de Malta, la orden religiosa laical de la Iglesia Católica, fundada en 1113, con presencia estable en 55 países.
Tras la misa, visitó algunos los departamentos del hospital, deteniéndose especialmente con los pacientes de la Unidad del Despertar, para la rehabilitación de pacientes que salen de un coma.