Teresa Domínguez, Valencia
Ruedas de automóvil, bidones llenos de aceite usado de automoción, varios parachoques de un turismo, baterías viejas y llenas aún de ácido, motores de coche y un vehículo semidesguazado. Todo ello tirado junto a quince toneladas de cebolla destinadas a convertirse en el relleno de morcillas. Ése fue el cuadro que se encontraron agentes del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil cuando entraron a inspeccionar un almacén ilegal en Xirivella dedicado a la recogida de residuos de automoción.
Según informó ayer la Comandancia de Valencia, los agentes confeccionaron varias actas de inspección, ya que el recinto carecía por completo de licencia ambiental para la actividad que desarrollaba. Y no sólo eso, sino que, además, había almacenados 15.000 kilos de cebolla destinados a empresas cárnicas.
El almacén inspeccionado es gestionado por el dueño de una planta de recogida de residuos de Manises, que ya ha sido denunciado en varias ocasiones anteriores por hechos similares. Según las fuentes consultadas por Levante-EMV, el almacén de Xirivella fue examinado ante la sospecha de que carecía de licencia, presunción que acabó convirtiéndose en certeza.
Dos mujeres pelando cebollas
Al entrar en el recinto, los agentes no sólo vieron las quince toneladas de cebollas apiladas en varios montones, sino que, además, en ese momento había dos mujeres de origen rumano pelándolas a mano. Según pudieron saber los agentes del Seprona, a quien acompañaba en ese momento un técnico del Ayuntamiento de Xirivella que levantó acta de la situación del lugar, las cebollas iban a ser vendidas a varias empresas cárnicas para fabricación de morcillas.
Al parecer, parte del cargamento -propiedad de un amigo del dueño que estaba usando temporalmente ese almacén tras el cierre del suyo propio- ya ha sido vendido a esas empresas, por lo que la Guardia Civil investiga quiénes han comprado las cebollas y si el embutido ya ha llegado al mercado, puesto que deberá ser retirado de inmediato ante la posibilidad más que real de que se hayan contaminado.