P. Cerrada/J. Marín, Alicante/Benidorm
El hermano de la joven asesinada en l'Alfàs del Pi condujo ayer a la Guardia Civil hasta un barranco situado en las proximidades de su domicilio donde arrojó la escopeta de su padre con la que presuntamente mató a Rocío. El arma estaba oculta en unos matorrales y aún tenía los dos cartuchos percutidos que acabaron con la vida de la menor de 17 años. Los agentes que acompañaron al detenido, Ramón G., de 22 años, recogieron con sumo cuidado la escopeta para no eliminar pruebas que sirvan para incriminar al acusado.
Si el pasado martes el detenido engañó a los investigadores del grupo de Homicidios y los llevó a otra zona donde no estaba el arma homicida, ayer por la mañana cambió de opinión y, pasadas las dos de la tarde salió en un vehículo camuflado de la Comandancia de Alicante en dirección a l'Alfàs. Los agentes contaban con una ventaja: la grabación de unas cámaras de seguridad que captaron el instante en que el presunto asesino se dirigía hacia el barranco para tirar el arma.
En menos de dos horas, la comitiva estaba de regreso y con la escopeta intervenida. Obtenida su confesión y hallada el arma homicida, las investigaciones se centraban ayer tarde en tratar de esclarece el móvil del crimen.
Muy tranquilo en los calabozos
El homicida confeso, que pasará hoy a disposición del juzgado de guardia de Benidorm, pasó la noche del martes al miércoles en los calabozos de la Comandancia y se mostró aparentemente muy tranquilo, hasta el punto de que tuvo que ser despertado a primera hora de la mañana para que se levantara y tomara el desayuno.
Durante las pesquisas realizadas para esclarecer el crimen, la Guardia Civil tuvo conocimiento de que la menor fue sometida a un aborto voluntario el año pasado, pero los agentes no han profundizado en asuntos como la paternidad, ya que ese hecho no ha tenido una influencia directa en el homicidio.
¿Qué relación tenía con ella?
Los investigadores intentan ahora acotar al máximo qué tipo de relación mantenía Ramón con Rocío para reconstruir las circunstancias que llevaron al detenido a matar a su propia hermana.
Mientras, el padre del homicida confeso, que había sido arrestado inicialmente como supuesto encubridor, fue puesto en libertad anoche en el cuartel de San Vicente del Raspeig, después de que fuera exculpado por su hijo y de que negara cualquier relación con los hechos, así como que hubiera colaborado en ocultar el crimen.
Además, la recuperación del arma gracias al testimonio del hijo eliminó las sospechas de que el padre hubiera tenido contacto con la escopeta, tesis que se basaba en el hecho de que había dado positivo en la prueba de parafina a la que fue sometido para determinar si había restos de pólvora en su mano. Fuentes próximas al caso señalaron que el padre quedó en libertad sin cargos.
El padre declaró a los agentes del grupo de Homicidios de la Guardia Civil de Alicante que los restos de pólvora que se detectaron en sus manos se debían a que estrechó la mano de su hijo, según señalaron a este diario fuentes próximas a la investigación.
De este modo, el padre se desvinculó de cualquier tipo de manipulación del arma, una escopeta repetidora del calibre 22 inscrita a su nombre y con la que fueron realizados los disparos que acabaron con la vida de su hija de 17 años, a las once y media de la mañana del sábado, día cuatro de abril.
Ramón amenazó y
acosó a su ex novia
tras romper con él
Ramón G., detenido por la muerte de su hermana, mantuvo un episodio de acoso sobre una ex novia, a la que llegó a agarrar por el cuello en una ocasión. Según los hechos que ha podido confirmar este periódico, su ex novia rompió con él hace pocos meses y él siguió llamándola por teléfono en muchas ocasiones para tratar de retomar la relación. Pese a que de estos hechos tuvo conocimiento la Policía Local, lo cierto es que nunca se tradujeron en una denuncia formal, tal como aseguró ayer la madre de la chica, que declinó hacer cualquier declaración, aunque no negó la situación. Esta joven también fue citada a declarar a los pocos días de ser asesinada Rocío.