Teresa Domínguez, Valencia
La policía nacional de Panamá se incautó el pasado lunes de 620 kilos de cocaína destinados al puerto de Valencia a bordo de un contenedor que traía catorce toneladas de harina de maíz amarilla. La droga, que fue expuesta el martes ante los medios de comunicación panameños, había sido embalada en paquetes de un kilo, exactamente iguales a los que contenían la verdadera harina, de una conocida marca colombiana.
Los 620 kilos de cocaína habían partido días antes del puerto colombiano de Buenaventura, ubicado en la costa pacífica del país y que supone la salida natural al mar desde el área de Cali, donde se encuentran algunos de los principales exportadores de este estupefaciente.
El contenedor había sido fletado por una naviera cuya identidad no ha facilitado la policía panameña, ya que se encuentra bajo investigación. Desde Buenaventura, el contenedor llegó a bordo de un buque al puerto de Balboa, la entrada del canal de Panamá, y fue en ese punto, antes de su llegada al Caribe, donde la policía nacional del país centroamericano detectó la droga y se incautó de ella.
Investigación en España
La documentación que acompañaba a la carga, destinada a una empresa española que tampoco ha sido detallada, aunque se cree que es un distribuidor de productos alimenticios colombianos, reveló que el contenedor tenía como destino final el puerto de Valencia. Fuentes de la lucha antidroga consultadas por Levante-EMV afirmaron ayer desconocer el destino final de la droga, que no necesariamente era Valencia.
La policía española, no obstante, abrirá una investigación para tratar de averiguar quién había encargado la cocaína.
De momento, no se han producido detenciones ni en Panamá -que sólo era el país de paso-, ni en España, aunque las fuentes consultadas insistieron en que a través de la documentación intervenida por la policía centroamericana es posible seguir el rastro de la cocaína, por lo que no se descartan futuros arrestos.