I. R./L. A. V. OVIEDO
Un hombre de 34 años, Pablo Luis B. B., fue detenido en Oviedo después de confesarle a su madre que había matado a su hermana, María Luisa B., de 32 años, discapacitada y postrada en una silla de ruedas, a la que presuntamente descuartizó para luego ocultar sus restos en el frigorífico del domicilio. La policía recibió una llamada desde la casa informando del macabro crimen y varios agentes se desplazaron al piso en el que se produjo el homicidio.
Asimismo, la policía nacional detuvo , como supuesta encubridora, a la madre del presunto asesino, de 67 años. Ambos pasarán hoy a disposición del juzgado de guardia ante la magistrada de Instrucción número 4 de Oviedo.
El detenido, Pablo Luis B. B., está acusado de matar y descuartizar a su hermana discapacitada el miércoles por la noche en Oviedo, según reconoció ante la policía. El padre de ambos explicó que los dos hermanos mantenían una relación sentimental desde hace años. El móvil de este crimen de tinte machista parecer ser el hecho de que ella hubiera empezado a intimar con otro chico, que vivía alquilado en una habitación del piso familiar desde hacía poco tiempo.
La policía también ha detenido a la madre del supuesto autor de los hechos, M. R. B. P., como encubridora. Pese a que inicialmente la policía pensó que la llamada que alertó de lo ocurrido la había hecho la ahora detenida, posteriormente constató que fue realizada por la madre del joven realquilado. El crimen fue descubierto por una amiga de éste que había ido a verle junto con su marido y su bebé. Cuando la amiga abrió la nevera para coger un zumo, se topó con una gran bolsa de basura negra de la que salía sangre. Al abrirla, descubrió el torso desnudo de una mujer y gritó.
A la llegada de los policías a la vivienda, situada en la calle del Mariscal Solís del barrio de Vallobín, el detenido les franqueó la puerta y, de forma sosegada, confirmó que había matado a su hermana la noche de San Juan.
Confesión del crimen
"Quiero entregarme porque he matado a mi hermana. El cuerpo está en la nevera y la cabeza en el congelador. La descuarticé en la bañera, las herramientas están ahí, aunque ya lo he limpiado todo con lejía". Pablo Luis B. B. espetó así la noticia del horrible crimen que había cometido a los policías que acababan de llamar a su puerta. Eran alrededor de las seis de la tarde del jueves. Él mismo les abrió, absolutamente tranquilo. Según relató a los agentes, la mató tras una discusión el pasado martes en la que le habría reprochado que le prestaba demasiada atención al inquilino, quien en el momento del crimen estaba fuera, ya que se había ido de viaje y no regresó hasta el miércoles.