I. R/L. V. A./EFE OVIEDO
El escenario que se encontró la Policía en la vivienda de la calle ovetense Mariscal Solís, en el que un hombre fue detenido por matar y descuartizar a su hermana, era tétrico y siniestro, según explicaron fuentes de la propia investigación. Lo más evidente era el fuerte olor a lejía y una gran cantidad de basura por la cocina.
Pero después, cuando los agentes abrieron la nevera, hallaron dos bolsas de plástico oscuro, rotas, con restos de carne humana y huesos en su interior. También una olla, con una sustancia roja y restos orgánicos que podrían ser de la víctima. La cabeza de Luisa Blanco fue encontrada en el congelador.
En el baño, dentro de la bañera, los agentes hallaron varios cuchillos, unas tijeras y herramientas de cocina, que Pablo B. B. utilizó presuntamente para cometer su sangrienta carnicería.
Ayer, el Juzgado de Instrucción número 4 en funciones de Guardia de Oviedo, que dirige la investigación sobre el descuartizamiento de la joven, decretó el secreto de las actuaciones "a raíz de las nuevas vías de investigación que han aparecido a lo largo" del viernes, según explicaron fuentes policiales. El juez también interrogó ayer como imputados a los tres inquilinos que tenía la casa: una pareja que fue la que, en un principio, descubrió los restos en la nevera y otro joven que estaba realquilado en la casa.
Esta decisión se produjo tras aplazarse la puesta a disposición judicial, prevista para ayer, de su hermano detenido por el asesinato y descuartizamiento, y de la madre de ambos que fue detenida al existir "indicios" de encubrimiento. El joven detenido -que aseguró mantener una relación sentimental con su hermana invalida-confesó haberla matado la noche de San Juan tras una discusión y esconder los restos en la nevera.
La Policía ha confirmado que los restos hallados son de la hermana del joven detenido.