IGNACIO CABANES VALENCIA
La Administración Pública está obligada a velar por la seguridad de los usuarios de sus servicios pero, ¿puede evitar que una tercera persona atente contra la integridad física de otra dentro de sus instalaciones? ¿Existe responsabilidad patrimonial por no haber podido garantizar la seguridad del usuario?
Amparo S. V. lo tiene claro y reclama a la empresa pública Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana (FGV) una indemnización en concepto de responsabilidad patrimonial por ser brutalmente agredida, por un desconocido que quería robarle, en una estación de metro de Valencia, sin que ningún vigilante acudiera en su ayuda. La mujer, de 69 años, quedó inconsciente en el suelo, sobre un gran charco de sangre sin que nadie se percatara de su estado hasta pasados unos minutos.
"Si no llega a pasar nadie me muero allí mismo", confiesa Amparo S. V. a este periódico. Fue precisamente otro usuario del metro quien se la encontró tendida en el suelo y alertó a los funcionarios de la estación, quienes telefonearon al 112 solicitando una ambulancia. La mujer fue trasladada al Hospital la Fe de Valencia donde permaneció ingresada cuatro días.
Este violento robo se produjo el pasado 23 de abril de 2007 en la parada de metro de la Avenida del Cid de Valencia. Ahora, tras dos años esperando una respuesta de la Conselleria de Infraestructuras y Transporte, quien ha desestimado su petición, la demandante ha presentado un recurso contencioso-administrativo reclamando una indemnización por las lesiones sufridas, que, a su entender, se hubieran podido evitar de haber cumplido con las oportunas medidas de seguridad.
Indemnización de 3.934 euros
La demandante solicita 3.934 euros en concepto de responsabilidad patrimonial al alegar que existe una relación de causalidad entre el daño producido y el funcionamiento de la administración. De hecho, uno de sus argumentos es que en el lugar donde se cometió la agresión no había cámaras de seguridad, circunstancia que ha contribuido a que no se pueda localizar al culpable del robo, quien no ha podido responder por vía penal ante estos hechos.
"El golpe que me dio fue tan fuerte que caí en redondo", recuerda la víctima. "Cuando me desperté estaba ya con unos hombres, que me dijeron que si llegan a tardar unos minutos más en encontrarme, me desangraba allí", apuntó la mujer.
Desde entonces, Amparo S. V. , cliente asiduo del metro, reconoce que las estaciones le causan cierto respeto, sobre todo a determinadas horas y días como ahora en verano, "en los que no pasa nadie y te puede pasar cualquier cosa". La mujer quiere que su petición no caiga en saco roto y pongan más medidas de seguridad.