S. S.
La agresión sufrida por una mujer de nacionalidad lituana en Tavernes de la Valldigna, presuntamente a manos de su esposo, ha destapado la enésima historia de maltrato continuo en el seno de una familia y que nunca se habían denunciado.
Inga M., de 34 años, pasó un día ingresada en el hospital de Gandia después de que, como narró ayer a Levante-EMV, su marido, también lituano, la agrediera en presencia de sus hijos la noche del pasado miércoles.
Ya en su domicilio, en el paseo Colón de Tavernes, Inga explica que su marido, G. M., de 34 años y ahora detenido por la Guardia Civil, estaba bajo los efectos del alcohol cuando sucedió la última de las agresiones. A la hora de la cena, y sin que mediara discusión alguna, el agresor «me tiró un plato con todas sus fuerzas». En ese momento el hombre «iba bebido», algo que, como los maltratos, también resultaba bastante habitual.
El plato impactó directamente en el cuello de la víctima, que sufrió desgarros sangrantes, una lesión lo suficientemente grave como para que Inga solicitara asistencia médica. «Llamé a una amiga y me acompañó al centro de salud de Tavernes», desde donde fue trasladada al hospital de Gandia. En la mañana de ayer recibió el alta. Fueron los sanitarios que la atendieron quienes pusieron el caso en conocimiento de la Guardia Civil.
La joven lituana, que vive con una compañera de piso y sus dos hijos de corta edad –tiene otro hijo en su país– no alcanza a contestar, en su corto español, cuando se le pregunta por qué no acudió antes a denunciar la situación de maltrato continuado. Tiene demasiado miedo.
El supuesto agresor, que fue detenido la misma noche del miércoles, sigue en los calabozos y hoy volverá a declarar ante la jueza de Sueca que lleva el caso.