TERESA DOMÍNGUEZ VALENCIA
Los cuatro hombres secuestrados en un piso de Benicalap, en Valencia, el pasado viernes, —la quinta víctima murió al caer desde el tercer piso huyendo de los captores— han mantenido en todas sus declaraciones ante la policía que no conocían a los agresores y que creen que éstos se equivocaron de objetivo, según ha podido saber Levante-EMV de fuentes de toda solvencia. La escasez de datos acerca de los secuestradores mantiene estancada la investigación, ya que las víctimas afirman desconocer incluso las pretensiones de los atacantes. Varios testigos, sin embargo, declararon a la policía haber oído gritos de los que se deducía que los asaltantes buscaban «droga y dinero».
El caso, que está en manos de los especialistas en asaltos y secuestros del grupo de Atracos —Homicidios ya no lleva la investigación al tratarse de una muerte accidental—, se presenta complicado ya que, si los residentes en el piso realmente no conocen a los agresores, será difícil llegar a identificar a éstos.
Además, según las fuentes antes consultadas, ni el fallecido, ni el herido, ni los otros tres hombres que estaban maniatados dentro de la vivienda tienen antecedentes policiales.
Tras el suceso, los agentes de Atracos, Homicidios y la policia científica registraron a fondo el piso hasta pasadas las doce y media de la noche, aunque no encontraron ni estupefacientes, ni grandes sumas de dinero.
Los hechos, tal como publicó este diario el sábado, se produjeron poco antes de las seis de la tarde cuando tres hombres de raza blanca y que hablaban castellano irrumpieron con armas en la vivienda de la avenida de Burjassot alquilada por las víctimas —todas de nacionalidad nigeriana— y maniataron a los cinco ocupantes. Uno de ellos trató de escapar por la ventana y se mató al caer desde el tercer piso, tras lo cual, los captores escaparon a la carrera. Otra de las víctimas intentó huir por un patio interior y se fracturó una pierna al caer al vacío.