P. C./T. D./V. X. C. ALICANTE/VALENCIA/DÉNIA
Pese a que todas las hipótesis de investigación continúan abiertas, la autopsia practicada ayer a los cuerpos de un hombre y una mujer encontrados el domingo en un paraje montañoso de la sierra de Bèrnia en Llíber (la Marina Alta) ha revelado que tanto el modo en que murieron -de un disparo cada uno- como la trayectoria de los tiros son compatibles con la tesis inicial de que se trata de un doble suicidio pactado.
El secreto de sumario impide de momento saber más detalles de un misterioso caso en el que hasta el momento se desconoce la identidad del hombre y de la mujer y las razones por las que perdieron la vida hace aproximadamente dos meses, a tenor del estado de descomposición en el que se encontraron los cadáveres.
Sin embargo, hay detalles que dibujan un escenario cuanto menos poco habitual en muertes violentas. Al parecer, los cuerpos estaban escondidos en una cavidad rocosa, tapada con piedras -colocadas casi con toda seguridad desde el interior por el segundo en morir- para ocultar lo que guardaba en el interior: los cadáveres de un hombre y una mujer, pistola y dos casquillos.
¿Suicidio en pareja pactado? ¿Un caso de violencia de género con suicidio final? ¿O un doble asesina?to? Preguntas que de momento están en el aire a la espera de recabar más pruebas y conocer la identidad de los cadáveres, un paso fundamental para reconstruir lo sucedido. La Guardia Civil de Alicante es?tá tratando de identificarlos mediante las huellas dactilares, que segu?ramente deberán ser regeneradas debido a los daños causados por el proceso de putrefacción. Lo que está claro, dado el lugar en el que se encontraban, es que ambos llegaron por su propio pie hasta la gruta. El domingo por la mañana, un cazador encontró los cuerpos en la partida de Marnes, en la sierra, al notar que olía mal. El hombre alertó a la Guardia Civil, que envió al Grupo de Rescate e Intervención en Montaña (Greim) de la Guardia Civil, con sede en On?tinyent, para localizar los restos esqueletizados y llevarlos a un lugar donde pudieran ser recogidos por el helicóptero del instituto armado, que se ocupó de llevarlos al Instituto de Medicina Legal de Alicante.
Finalmente, los agentes del Greim, una vez acabada la inspección ocular de los especialistas del laboratorio y de Homicidios, hubieron de cargar 45 minutos con los cuerpos hasta el furgón fúnebre, dado que el mal tiempo impidió al helicóptero acercarse hasta el punto en el que se encontraban.