REGINA LAGUNA VALENCIA
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"Estoy muy arrepentida y, aunque me echen mil años, mi conciencia siempre va a estar sucia", declaró en voz baja Amparo D. C., al finalizar el juicio celebrado ayer ante el jurado de la Audiencia Provincial de Valencia. Tras aceptar una condena de 11 años de cárcel, el tribunal popular declaró a la acusada culpable de un delito de homicidio por el apuñalamiento de un amigo que cenaba en su casa de Gandia, ocurrido el 15 de junio de 2008.
En su descargo, Amparo D. C. manifestó que la víctima, Víctor Manuel D. S. G., conocido como Víctor El Portugués, la había insultado porque le cayó una cucharilla con droga cuando pasaba por su lado. También manifestó que le dio patadas en el vientre sabiendo que estaba embarazada porque se le notaba un poco de barriga y lo sabían en el barrio.
"Sólo quise asustarle"
La acusada confesó ayer ante el tribunal que "fui a la cocina, subí a la terraza y le clavé un cuchillo a Víctor El Portugués. Estaba muy nerviosa, sólo quise asustarle".
La agresión fue presenciada por dos testigos, una pareja que estaba también cenando en la terraza y que vieron cómo Amparo subía de la cocina con un cuchillo en la mano y se lo clavaba a la víctima. El Portugués dio un grito y se marcharon corriendo, "porque mi niña lloraba", explicó la amiga.
"Amparo estaba discutiendo con El Portugués, subió y le dio un guantazo. Luego bajó y, mientras seguía insultándole, llegó ella con un cuchillo en la mano y le apuñaló", añadió esta testigo. Su marido ofreció la misma versión, pero ninguno de ellos admitió haber visto la acción de clavarle el cuchillo, ya que víctima y agresora estaban muy juntos.
El ex novio de Amparo, que también se encuentra en prisión, fue llamado a declarar pero prefirió no hacerlo acogiéndose a su derecho. Al parecer, cuando fue a visitarla en un "vis a vis", la agredió. Por su parte, del supuesto bebé de Amparo nunca más se supo, ya que cuando se presentó ante la policía, tres meses después del crimen, dijo que lo había perdido, según manifestaron fuentes jurídicas al término del juicio.
La fiscal y la defensa, ejercida por Manuel Sarrión, renunciaron al resto de prueba testifical, los policías que vieron la escena del crimen. De este modo, en la sesión de tarde, el jurado se reunió para deliberar y pudo emitir su veredicto de culpabilidad. La sentencia no podrá exceder de 11 años de cárcel, al haberse llegado a un acuerdo entre las partes.