La banda cobraba a 70 euros el gramo. Y no admitía regateos. Se trata de un precio entre 10 y 20 euros más caro que el que se paga por un gramo en la calle, pero lo que vendían era discreción, calidad y comodidad. Y los clientes lo sabían. Aunque casi todos eran fijos, la red aceptaba compradores nuevos que llegaban hasta su teléfono móvil gracias a la publicidad del boca a boca. Habitualmente realizaban un promedio de diez servicios diarios, que en fin de semana se disparaban a 25 por día, lo cual arroja una suma de 400 ventas al mes, por lo una simple operación aritmética revela que los ingresos brutos eran, como mínimo, de 28.000 euros. t. d.valencia