RAMÓN FERRANDO VALENCIA
La ex pareja de Braulio Alberto M. R., el joven de 20 años encarcelado por matar a Celeste B. M. en el rellano de su finca en el barrio valenciano de Benicalap, asegura que era tan celoso que no la dejaba ni respirar. Carmen M. fue novia de Braulio dos años y estuvo conviviendo con él durante 12 meses en Xirivella. La joven afirma que cuando empezaron la relación "era muy bueno", pero poco a poco comenzó a comportarse de manera "agresiva" hasta que hace un año decidió romper porque no lo aguantaba más y lo tiró de casa. "Ahora sé que yo podía haber sido Celeste. Da miedo pensar qué habría pasado si alguna vez me hubiera resistido a mantener relaciones", admitió en el portal de la finca donde convivieron. Carmen explicó que Braulio y Celeste mantuvieron una relación sentimental durante un mes y medio hace más de tres años
La joven comenzó a salir con Braulio el 11 de septiembre de 2006. "Al año se vino a vivir conmigo a casa de mi madre. Nos pusimos a vivir juntos porque él no tenía una buena relación con sus padres", indicó. Carmen puntualizó que pronto descubrió que Braulio era muy agresivo. "Pegaba golpes en la pared cuando discutíamos y me gritaba. Un día llegó a pegarme. Estábamos en la playa y pensaba que yo estaba mirando a un chico. Me dio un guantazo", lamentó.
Braulio tenía en vigor cuando supuestamente cometió el crimen una orden de alejamiento de otra joven de Xirivella por malos tratos. Carmen precisó que "era de una chica marroquí que se llama Nadia. Él me fue infiel con Nadia. A mí me lo dijo una amiga y él me lo reconoció. Yo se lo eché en cara y Braulio se fue a casa de Nadia y le amenazó con pegarle fuego con ella dentro. Le agarró del cuello mientras la amenazaba y rompió una mosquitera de su ventana. Ella cogió miedo y le denunció. El juzgado de Mislata le puso una orden de alejamiento de dos años. Eso pasó hace un año y medio".
Carmen apuntó que le perdonó la infidelidad con la joven marroquí y "durante un tiempo volvimos a estar bien. Pero luego sus celos fueron insoportables. Él lo negaba, pero cada vez era más posesivo. No me dejaba saludar a nadie. Incluso vino a trabajar a la empresa de reparto de publicidad en la que estaba yo para controlarme".
La agresividad de Braulio, según Carmen, fue creciendo hasta que un día rompió el cristal del portal donde vivían. "Los vecinos no lo denunciaron porque pagó la reparación", recordó.
La joven declaró que ella conocía a Celeste y tenían buena relación. "Cuando empezamos a salir me presentó a Celeste y me dijo que estuvo un mes y medio con ella. Lo dejaron porque los dos mantenían otras relaciones, pero siguieron siendo amigos. Celeste venía a veces con nosotros. Braulio me contó que Celeste iba con la banda de los Latin Kings. Él se metió en los Latin Kings por ella, pero luego se salió". Carmen fue hace dos días a poner una vela en el portal de la joven, donde decenas de amigos y vecinos han colocado carteles y flores como homenaje.
No lo ha asimilado
Carmen continúa sin creerse lo ocurrido. "Yo lo veo capaz de pegar una paliza a una chica, pero de ahí a violar y matar", señaló. La joven reconoce que un día sintió miedo. "Quería ir a un cumpleaños. Braulio empezó a gritarme y a dar golpes contra la pared. No fui por miedo".
La autopsia del cuerpo de Celeste reveló que la joven tenía heridas incisas en las piernas porque el acusado presuntamente la amenazó con una navaja para violarla. La ex pareja de Braulio reconoció que él siempre "llevaba una navaja. Me dijo que la tenía por lo que pudiera pasar".
Carmen añadió que los amigos que estaban haciendo el "botellón" con la víctima le han contado que Braulio "estuvo fumando porros y bebiendo. No consumió cocaína. Esa noche tuvo un problema con uno del grupo que le llamó negro. Estaba muy alterado. Víctor -el principal testigo del caso- y Braulio acompañaron a Celeste a las tres de la madrugada a su casa. Braulio le dijo a Víctor que se fuera. Sus amigos dicen que se estaba liando con Celeste. Ahora pienso que me podía haber pasado a mí".
La joven mantiene que Braulio bebía alcohol con mucha frecuencia. "Una noche cuando estaba en mi casa se enfadó y se bebió entera una botella de vino en el cuarto. Aquelló no era vida. Por eso decidí dejarlo. Menos mal", sentenció Carmen.