TERESA DOMÍNGUEZ VALENCIA
Guerra sin cuartel contra el tráfico de drogas en el distrito Marítim. Ése parece ser el mensaje que la comisaría está lanzando a los camellos de los barrios marítimos de Valencia a tenor de la reducción de la delincuencia y el aumento del número de detenidos. Según ha podido saber Levante-EMV, tan sólo en el periodo que va desde el 1 de agosto hasta el 15 de septiembre, el incremento del número de detenidos por tráfico de drogas es de un 700 por ciento. Y si analizamos el periodo que va desde el uno de enero hasta hoy, el incremento es de casi un 90 por ciento.
Tanto es así, que algunos líderes vecinales, como es el caso del vicepresidente de la Asociación de Vecinos de la Malva-rosa, Herminio Olivares, incluso ha agradecido personalmente al jefe superior de Policía de Valencia, Antonio Moreno, el esfuerzo que se está realizando no sólo en ese barrio en concreto, sino en todo el distrito. «Sabemos que la droga no se va a poder erradicar nunca, pero aspiramos a que, al menos, esté dentro de unos niveles tolerables. Y lo cierto es que se nota bastante la presencia de la policía y el barrio está mejor. Eso es así», explicó Olivares.
Además del aumento en el número de detenidos, la buena noticia es el fuerte descenso en estos dos últimos meses de algunos de los delitos que más deterioran la calidad de vida en un barrio. Así, los atracos callejeros con arma blanca han descendido en torno al 50 por ciento, mientras que los robos en el interior de los vehículos lo hicieron en casi un 25 por ciento.
Se trata de dos de los delitos más asociados con los consumidores de droga al menudeo que delinquen para conseguir algo de dinero de paso hacia los focos de venta, que, en este caso, es sin lugar a dudas el entorno de las llamadas «casitas rosa».
3.000 actas de aprehensión
Siguiendo con ese capítulo, las actas de aprehensión de droga para consumo mediante la «ley Corcuera» han crecido un 40 por ciento en lo que va de año y rondan las 3.000, en cifras absolutas. Y las de armas blancas prohibidas –las que tienen una hoja de más de once centímetros–, lo han hecho casi en la misma proporción.
El pasado mes de junio, y dado el deterioro del barrio por la presencia de toxicómanos que acudían a cualquier hora del día a comprar droga a las casitas rosas y acababan consumiéndola en plena calle, los vecinos anunciaron movilizaciones para septiembre. De momento, han decidido esperar, dados los buenos resultados que la presión policial sobre ese foco de venta de drogas parece estar dando.
Un grupo antidroga propio
Además de aumentar el número de controles e identificaciones de posibles consumidores por parte de las unidades de seguridad ciudadana –agentes uniformados–, la comisaría ha realizado este año casi 90 operaciones contra traficantes de droga, la última de ellas, la semana pasada, con el desmantelamiento de un punto de venta al menudeo en una tienda de precio reducido.
Y no sólo eso. Desde hace una semana, la comisaría del Marítim cuenta con un grupo antidroga integrado por inspectores, subinspectores y policías que se dedicará en exclusiva a desmantelar los clanes del narcotráfico que operan en los barrios que forman ese distrito policial.