EFE ROMA
El temporal que desde el pasado jueves azota la isla italiana de Sicilia siguió arreciando ayer sobre la provincia de Messina, donde, por el momento, las autoridades cifran en veintiuno los muertos, aunque se teme que el número de víctimas mortales llegue a cincuenta.
Así lo hizo saber el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, quien en Milán expresó su temor de que la cifra de muertos siga aumentando, dado que aún queda una treintena de personas desaparecidas, al tiempo que manifestó su intención de viajar hoy a Messina, algo que finalmente fue pospuesto para mañana.
"Desafortunadamente la situación es muy problemática. La ciudad (de Messina) está completamente aislada y hay ríos de fango y desprendimientos", dijo Berlusconi, en unas declaraciones que recogen los medios de comunicación italianos.
"Estamos transportando a las personas de cinco en cinco, con los helicópteros del Ejército. Hay ya unos veinte muertos y treinta desaparecidos. Al final puede haber al menos 50 muertos", añadió.
Berlusconi explicó que durante la noche los bomberos tuvieron que detener su trabajo porque existe un "riesgo alto" de nuevos aludes de fango y calificó de "muy grave" la situación que se vive en Messina, donde 40 heridos aún siguen hospitalizados y más de 400 personas han tenido que ser evacuadas de sus casas.
El temporal que azota el sur de Italia, ha causado inundaciones en la isla mediterránea, donde un desprendimiento de tierra en la ciudad de Messina propició el derrumbamiento de varios edificios.
La mayoría de las víctimas quedaron atrapadas entre el barrizal, los escombros y las basuras arrastradas por la corriente de agua de una catástrofe natural que deja, por el momento, un balance de 95 heridos.
Las personas desplazadas de sus casas pasaron la noche del viernes en hoteles facilitados por Protección Civil y las previsiones meteorológicas anuncian una leve mejoría del tiempo.