IGNACIO CABANES VALENCIA
A la espera de conocer el resultado definitivo de las pruebas toxicológicas enviadas al Instituto de Medicina Legal y Forense de Barcelona, que determinarán si Pamela M. D., la española de 27 años fallecida en Pakistán en el mes de enero, murió envenenada. Los trámites judiciales sobre el caso previo de malos tratos, ocurrido en 2006, han tenido que ser paralizados debido a no poder notificar al acusado, en paradero desconocido, la citación del Juzgado de Cuenca.
Ante esta situación, y al comprobar que el marido de la fallecida no ha regresado a su domicilio en España desde principios de año, el Juzgado ha dictado una orden de búsqueda y captura contra Jayaid K. a nivel nacional, para que en caso de que regrese a suelo español sea inmediatamente detenido y puesto a disposición judicial.
Sin embargo, esta orden de detención no se ha hecho efectiva a escala internacional porque no existe convenio de colaboración con Pakistán, según apuntó la letrada de la acusación particular. No obstante, pretenden notificar a las autoridades pakistaníes la situación del sospechoso para que acuda a la vista oral en España.
¿Envenenada por su maridoPamela M. D. murió en extrañas circunstancias el pasado 28 de enero en un hospital de Islamabad después de viajar a Pakistán para recuperar a su hija Jana, de cinco años, como informó Levante-EMV en el mes de marzo. La joven, que residía entre Cuenca y Valencia, fue enterrada allí bajo la autorización de su marido, tras una primera autopsia poco convincente que todavía hoy no ha llegado a los juzgados españoles.
La madre de la fallecida, Soledad, viajó a Pakistán convencida de que la muerte de su hija no había sido casual. De hecho, el marido de la joven estuvo en prisión por una paliza que le propinó a Pamela en diciembre de 2006 y que la dejó gravemente herida. Delito por el que se le busca en la actualidad.
La familia de la fallecida presentó una denuncia en los juzgados de Valencia y el cadáver de la joven fue exhumado y repatriado al Instituto de Medicina Legal de Valencia, donde se le practicó una nueva autopsia. Según los resultados de la necropsia, todos los órganos vitales de la mujer estaban bien. "Las pruebas demuestran que mi hija estaba sanísima cuando murió", aseguró ayer Soledad.
Para establecer si la causa de la muerte se había producido por envenenamiento el Juzgado remitió las muestras al Instituto Médico Legal y Forense de Especialidades Médicas de Barcelona. Meses después todavía no existen resultados concluyentes. "El hecho de que el cuerpo hubiera sido embalsamado está dificultando el trabajo de los forenses. Además, existen muchos tipos de venenos fulminantes o progresivos que no dejan rastro pasado un tiempo", explicó la abogada de la familia.
Los niños siguen en Pakistán
Los esfuerzos de Soledad se centran ahora en poder recuperar a sus tres nietos, quienes permanecen en Pakistán desde entonces. "Saben que su padre maltrataba a mi hija y a las niñas y el juzgado no le quita le quita la custodia", critica Soledad. "Es un sinvivir, me voy a volver loca", explica la mujer, quien teme por la seguridad de los niños.
El cadáver de Pamela descansa en el Cementerio General de Valencia en un nicho sin nombre. "No tengo dinero ni para la lápida de mi hija", se lamenta Soledad, después de gastarse todos los ahorros en el viaje.